La vergüenza de las compañías petroleras

Recientemente se ha publicado por parte de la Comisión Nacional de la Competencia, y a petición de la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, un informe sobre el mercado de carburantes de automoción en España. En él se ha revisado el funcionamiento nacional, con el fin de determinar cuáles son los elementos que condicionan los niveles de precios de los carburantes en las estaciones de servicio en España. De lo que se trata es de saber el porqué se tienen precios históricos de los carburantes, cuando en el mercado internacional incluso el barril de petróleo ha bajado frente a otros períodos.

En el informe se recogen expresiones por parte de la Comisión que no pueden dejar indiferente a nadie, como por ejemplo “la distribución minorista de carburantes a través de estaciones de servicio en España presenta, de media, uno de los precios antes de impuestos (PAI) más elevados de entre las principales economías europeas, así como una evolución de los márgenes brutos de distribución en el corto y medio plazo propia de un mercado poco competitivo”.

Desde el inicio de la crisis en el año 2007 hasta el año 2010, el margen de la distribución ha crecido en España más de un 20%, a pesar incluso de partir de niveles más elevados que en otros lugares de nuestro entorno.

En España es evidente que no hay una competencia clara en el sector, ya que los tres principales operadores (REPSOL, CEPSA y BP) tienen ventajas frente a otras empresas minoristas, las cuales tienen verdaderos problemas para abrir nuevas estaciones de servicio e incluso poder disponer de carburante en condiciones de costes comparables a los operadores con capacidad de refino en España, que los tres principales sí disponen de ello.

La situación que se ha dado en otros países, como Francia, en donde se han abierto estaciones de servicio en grandes y medianas superficies comerciales, ha sido dinamizador de la competencia. Para que sirva como ejemplo, las estaciones en dichos lugares de Francia representan el 60% del total, mientras que en España tan sólo el 3%. La diferencia cuanto menos es sorprendente.

Todo lo anterior lo que genera es una situación de indefensión por parte del consumidor clara y manifiesta, con lo que eso implica también de cara a ser competitivos por parte de nuestras empresas frente a terceros.

Finalmente comentar que el informe también recomienda al Gobierno introducir mejoras, adoptando una solución global y simultánea a los problemas de competencia del sector y aplicando recomendaciones tanto al segmento mayorista como minorista del mercado.

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