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Evaluación de las alteraciones fisiológicas y psicológicas derivadas de la carga mental

A lo largo de las últimas entradas hemos visto la importancia que la Ley de Prevención da a las enfermedades derivadas de la carga mental. En el master en prl aprendemos a prevenirlas y a detectarlas a tiempo, antes de que el individuo vea afectada su salud, por ello es importante aprender a evaluarlas.

Evaluación de las alteraciones fisiológicas

Se ha comprobado que ante una situación de carga mental inadecuada, que produce fatiga mental en el trabajador, se producen en éste una serie de reacciones fisiológicas.

Así, para poder valorar los efectos que esa situación de carga mental inadecuada está teniendo sobre el trabajador, se estudian una serie de indicadores fisiológicos, a partir de los cuales se miden las reacciones del organismo ante una situación de fatiga mental.

Entre los indicadores fisiológicos más estudiados, se pueden citar los siguientes:

Actividad cardíaca: El ritmo cardíaco es uno de los indicadores fisiológicos de carga mental que se utiliza con mayor frecuencia, estudiando, por ejemplo, las modificaciones de la frecuencia cardíaca o las arritmias a través del electrocardiograma.

Sin embargo, al utilizar estos indicadores hay que tener en cuenta que pueden estar influidos por un número elevado de factores como el ruido, el calor, el trabajo físico, las emociones, etc., que podrían enmascarar los resultados.

Actividad ocular: Se puede registrar la actividad eléctrica del ojo (a través de electrodos), los movimientos de los ojos, etc. Un método muy utilizado en este campo es la medición de la Frecuencia Crítica de Fusión Óptica (FCF).

Este método consiste en determinar cuándo un estímulo luminoso intermitente empieza a percibirse como un estímulo continuo. El umbral en el que la luz parece ser continua es lo que se llama FCF. Generalmente, la FCF disminuye con la carga mental de trabajo, es decir, cuanto mayor es la fatiga mental, menor es la frecuencia de parpadeo necesaria para que los estímulos intermitentes empiecen a percibirse como continuos.

Actividad muscular. Se sabe que existe una relación entre la fatiga y el grado de contracción muscular. Así, a través del electromiograma se puede registrar la actividad muscular como indicador de carga mental, teniendo en cuenta que, como en el caso de la actividad cardiaca, este indicador puede estar influido de forma importante por otros factores, por ejemplo, por la postura de trabajo.

Actividad cortical: Registro de la actividad eléctrica del cerebro a través del electroencefalograma. Se puede estudiar, por ejemplo, cómo se modifican los trazos según el nivel de atención y según el nivel de fatiga.

También se estudian los llamados Potenciales Evocados. El método consiste en enviar un determinado estímulo al cerebro y registrar la respuesta que se produce en el mismo. Estos potenciales evocados varían en función del grado de fatiga: cuanto mayor sea la fatiga mental, menor será la respuesta del cerebro ante los estímulos que se le envían.

Todos estos indicadores fisiológicos, y algunos más, pueden ser utilizados siempre que se tengan en cuenta sus limitaciones. Además, es aconsejable no utilizar nunca un único indicador, sino tres o más, con el objetivo de compararlos entre sí para conseguir una mayor fiabilidad en los resultados.

Evaluación de las alteraciones psicológicas

La fatiga mental puede producir también una serie de alteraciones psicológicas en el trabajador. Estas alteraciones pueden evaluarse utilizando dos tipos de métodos: subjetivos y objetivos.

Métodos subjetivos

Estos métodos consisten en utilizar técnicas como cuestionarios, escalas, entrevistas, etc., para recoger la impresión subjetiva de fatiga del trabajador, es decir, para intentar averiguar cómo el individuo siente la fatiga generada por una carga mental inadecuada.

Independientemente del grado real de cansancio del organismo, el mero hecho de sentirnos cansados va a influir sobre nuestra conducta. Por tanto, dado que la sensación de fatiga vivida condiciona el comportamiento humano, es importante valorar esa sensación convenientemente a través de las técnicas citadas y utilizar esas valoraciones como complemento de las valoraciones objetivas obtenidas a partir de los indicadores fisiológicos.

Métodos objetivos

La fatiga mental se puede evaluar también a través de una serie de pruebas objetivas. Cuando estamos fatigados, se van a producir alteraciones en distintas funciones cognitivas y psicomotoras. Cada una de estas funciones puede medirse de forma objetiva a través de tests psicológicos, a partir de los cuales podremos, por tanto, valorar el grado de fatiga mental del individuo.

En este sentido, pueden utilizarse pruebas que nos permitan comprobar cómo la fatiga está afectando a las funciones psicomotoras (a través, por ejemplo, de pruebas de rapidez de reacción o de coordinación de movimientos) y pruebas para valorar las alteraciones cognitivas (fundamentalmente, pruebas de atención, de memoria y de concentración).

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Licenciada en farmacia, Técnico superior en prevención de riesgos laborales (3 especialidades), Tutora de cursos ohsas y auditoria de sistema de gestión de la prevención, Experta en obras y Tutora curso de coordinador de seguridad y salud Formadora en PRL en IMF Business School.

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