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Resiliencia, ¿qué es y cómo trabajarla?

Uno de los temas de los que más se está hablando estas semanas, es de las competencias que estamos desarrollando o adquiriendo tras vivir una situación como la vivida con el COVID-19. Recursos Humanos define las habilidades que están siendo clave, y una de ellas es sin duda la resiliencia. Tanto si estás en búsqueda activa de trabajo, como si no, es importante que la conozcas y te asegures de tenerla.

¿Qué es la resiliencia?

Ser fuerte es lo que nos hace resistir, avanzar y superar los golpes que vamos recibiendo. La resiliencia es aquella habilidad que nos permite recuperarnos con mayor facilidad ante las dificultades que la vida nos presenta. Es como una ayuda cuando sufrimos un golpe o nos pasa algo que nos puede hacer desequilibrar. De hecho, nos ayuda a avanzar, a mirar adelante y a ser positivos.

Una de las grandes bazas de la resiliencia, es su orientación a la acción porque nos incita a levantarnos, a reaccionar, a generar cambio. La pasividad ante una adversidad es una oportunidad perdida de crecer. La resiliencia no es sinónimo de felicidad, es básicamente tener la capacidad de aceptar la realidad, lo que está sucediendo y no dejarse abatir, de tener la fortaleza de no desequilibrarse y continuar adelante.

¿Cómo trabajarla?

Como todas las competencias que entendemos como soft skills, la resiliencia puede desarrollarse y trabajar para adquirirla.

Autoconocimiento

Conocerse bien es clave para detectar nuestro nivel de resiliencia y así empezar a trabajarla. Se trata de hacer un proceso que nos ayude a identificar cómo somos, de qué manera actuamos y tomamos decisiones. Saber cuáles son nuestras fortalezas, nuestros puntos de mejora, nos ayudará a comprender cómo sentimos y vivimos esos momentos y de qué manera nos enfrentamos a ellos.

Aprende a escucharte, a observarte, a detectar qué haces y por qué lo haces. Definir aquello que te mueve, que es importante para ti y trabajar la introspección para entender quién eres.

Aprendizaje constante

La curiosidad, la mente abierta, la necesidad de seguir creciendo y evolucionando y aprender nos ayudan a desarrollar nuestras y nuevas habilidades. Nos vamos descubriendo a cosas nuevas y no solo ayuda a nuestro autoconocimiento, sino que la resiliencia se va trabajando, adquiriendo nuevas formas de gestión. Todo lo que vamos aprendiendo, nos ofrece alternativas que pueden aportarnos.

Cuidando las relaciones

Nuestro entorno, nuestras relaciones son muy importantes en nuestra resiliencia. La familia y amigos son una red básica para nosotros, y del cuidado que hagamos de ellos también depende la calidad de las relaciones. Las dificultades nos desequilibran, así que cuanto más bien enlazado tengas tu entorno, mejor para tu resiliencia.

Saber comunicar tus emociones, tus sentimientos y contar con los tuyos, hará que los vínculos sean fuertes y reconozcas mejor qué te pasa y te permitirá escuchar.

Positividad

La actitud positiva es fundamental para la resiliencia porque, aunque nadie viene preparado para las desgracias, hay que aceptar que pueden venir. Las cosas que hoy parecen imposibles de superar, con el tiempo se ven de otra forma, y hay que desarrollar esa habilidad que nos ayuda a aceptarlo más pronto que tarde. Tener confianza es importante.

Hay que entender que la realidad nos trae cosas que no dependen de nosotros, y ahí es donde debemos trabajar para no enrocarnos en la negatividad y la frustración. Tener una visión lo más positiva posible, te ayudará tener resiliencia.

Cuídate

Cuando estamos mejor en la relación con nosotros mismo, nuestras capacidades se ven reforzadas. La resiliencia es una de las que más fuerza coge. Hacer deporte, cuidar tu descanso y alimentación y trabajar tu inteligencia emocional, te servirá para que tu resiliencia esté en forma cuando la necesites.

Metas alcanzables

Ser realista y enfocarte en algo realmente alcanzable te ayudará no solo con tu resiliencia, sino a conseguir lo que te propongas. Pero es clave que tengas objetividad a la hora de definir cuáles son tus objetivos. Define planes con acciones que te vayan acercando a tu meta con pequeños pasos que te ayuden a ver lo que vas consiguiendo. Ponerte metas excesivamente elevadas sin pasos definidos, puede hacer que te sientas decepcionado constantemente.

La resiliencia es la que te permite tener ilusión cuando las cosas no van del todo bien, o por lo menos es la que hace que te levantes con la fuerza suficiente para encontrarla de nuevo. Nadie está exento de vivir crisis, de pasarlo mal en algún momento, de tener dificultades. La resiliencia nos ayuda a gestionar esas etapas de la mejor manera.

Ahora ya sabes que puedes trabajar la resiliencia, de manera que te puedas enfrentar a esas dificultades que puedan tratar de desequilibrarnos. Perder un trabajo, estar en situación de desempleo durante un tiempo, sentir que no estás haciendo lo que más te motiva, trabajar en un entorno complejo o tener un jefe que no te facilita mucho la vida. Debemos enfocarnos a la acción para mejorar nuestra vida, mientras, la resiliencia puede ayudarte para que la dificultad no sea tan difícil de superar.

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Especialista en Employer Branding y asesora de Gestión del Talento en las empresas. Apasionada de la comunicación, las personas y cómo potenciar sus habilidades. Su objetivo es conectar a las personas en su entorno de trabajo.

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