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Privacidad digital en tiempos del COVID-19

La crisis del COVID-19 y el estado de alarma que se ha implementado durante las últimas semanas en gran parte del mundo ha provocado que ciertos derechos humanos se hayan visto interrumpidos temporalmente, como es el caso de la libre circulación de personas o el derecho de asociación, pero ¿está en riesgo nuestra privacidad digital?

El papel de la tecnología durante el coronavirus

No cabe duda de que la tecnología es un aliado para controlar la pandemia. Se han desarrollado aplicaciones para realizar un seguimiento a pacientes enfermos y en algunos países, como es el caso de Singapur, se han implantado aplicaciones que permiten saber a un ciudadano si ha estado en contacto directo con otras personas infectadas.

En cambio, otros países, como China, han tomado medidas tecnológicas más intrusivas y que han sido públicamente cuestionadas. Lo cierto es que el uso de la información personal por parte de las autoridades durante la pandemia es y será objeto de debate durante los próximos meses.

Pero la tecnología también ha permitido que empresas y ciudadanos puedan seguir con sus actividades. Durante este tiempo, el tráfico de internet ha aumentado en torno a un 40 %, ya que nuestra forma de trabajar, estudiar, relacionarnos y de entretenimiento se ha desarrollado en gran medida en el ciberespacio.

Incluso hemos sido capaces de visitar un museo o de escuchar un festival de música sin movernos de nuestro sofá. Pero este aumento del uso de internet ha provocado un aumento en el número de ciberataques. El cálculo es sencillo: a más personas usando la tecnología durante más tiempo, más probable es que estos ataques se materialicen.

Ciberataques a los servicios de videollamada

Siendo esta nuestra realidad, no es difícil de explicar que uno de los ciberataques que más auge está teniendo es contra plataformas y servicios de videollamada. Pasará un tiempo hasta que vuelvan a hacerse grandes reuniones y eventos presenciales. Mientras tanto, las empresas y los individuos están recurriendo a servicios como Skype, Microsoft Teams, Hangouts y Zoom, entre otras.

Sin duda el servicio que más crecimiento ha tenido en las últimas semanas ha sido Zoom. Este servicio ha pasado de tener 7 millones de descargas en el último trimestre de 2019 a tener más de 80 millones de descargas a principios de este año.

Sin embargo, en las últimas semanas se ha cuestionado la seguridad y privacidad de Zoom, ya que se han llegado a publicar videoconferencias privadas y, en algunos casos, los usuarios de Zoom han llegado incluso a presenciar cómo individuos externos han accedido a sus videoconferencias y han interrumpido sus reuniones virtuales con contenido inapropiado. Estos ataques ya tienen hasta un nombre propio: los zoombombing.

Además de los riesgos de sufrir ciberataques en estas plataformas, lo cierto es que la mayoría de estos servicios son gratuitos, o por lo menos cuentan con una versión gratuita, por lo que no resultaría extraño que, a cambio, estas empresas busquen obtener nuestros datos, como la ubicación, los metadatos, el nombre de la reunión, la fecha, etc. Aunque algunas aplicaciones son más intrusivas que otras, está en nuestras manos configurar ciertos ajustes de privacidad para estos servicios.

Aumento de estafas online y de otros delitos: ¿Cómo proteger nuestra privacidad digital?

Pero no solo nos encontramos con problemas de seguridad en servicios de videollamada y mensajería. Los ciberataques están teniendo, durante esta época, un alto índice de éxito, no solo porque estamos más tiempo expuestos a engaños, sino porque los ataques informáticos se aprovechan del miedo de las personas y de las decisiones impulsivas que pueden llegar a tomar.

La crisis sanitaria ha hecho que proliferen páginas que ofrecen falsos tratamientos contra el coronavirus o material sanitario a un precio desorbitado, no homologado o directamente inexistente. Por eso, es recomendable seguir solo los consejos de instituciones gubernamentales o de la Organización Mundial de la Salud y aplicar el sentido común: sospechar de ofertas inusuales o llamativas.

El valor de nuestros datos y de nuestra privacidad digital

Vivimos más conectados que nunca a la red e internet se ha convertido en nuestro aliado y en una plataforma para llegar a quienes no podemos hacerlo actualmente de manera física. Pero también la red es, cada vez más, origen de estafas y de ataques a nuestra privacidad. A pesar del debate sobre qué tan dispuestos estamos a limitar nuestra información personal a cambio del bien común durante esta pandemia, es innegable que la privacidad digital es un derecho fundamental y ahora, más que nunca, debemos protegerla.

Carlota Huete Salazar, analista de concienciación en ciberseguridad en Deloitte.

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Es innegable que la privacidad digital es un derecho fundamental y ahora, más que nunca, debemos protegerla.