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¿Qué quiere decir Industria 4.0?

Internet de las Cosas, Sistemas Cibernéticos Físicos y la Computación en la nube (Cloud Computing). Tres conceptos que, aunque no los conozcas de primera mano y te suenen a chino -si no eres un experto en la materia, evidentemente-, forman parte de tu vida, a la cual impactan de forma constante, tanto en lo personal como en lo profesional. Seguramente, el concepto Industria 4.0 te suene más. Básicamente, los tres primeros conceptos citados son los que, unidos, dan lugar al segundo. La era de la automatización y la interconexión tecnológica ya está aquí: es la era de la revolución inteligente.

La era de la revolución inteligente

No hay negocio tradicional que puedas citar que no haya sucumbido a la Industria 4.0. Desde la comunicación, con los periódicos digitales a la cabeza, a la industria del automóvil, que hoy en día debe prestar la máxima atención no solo a las prestaciones físicas del coche en sí sino también a las tecnológicas. Pero, yendo todavía más allá, en los últimos años, especialmente desde los dosmil hasta la actualidad, ha cambiado de forma drástica la forma en la que nos relacionamos: las redes sociales, los canales de mensajería instantánea o, simplemente, el email, son elementos con los que ahora seríamos incapaces de vivir en el mundo más desarrollado, donde ahora también está en plena evolución la vida en el hogar, que también se está convirtiendo en un espacio totalmente interconectado. En definitiva, es una revolución silenciosa la tecnológica, pero nadie puede dudar de que su impacto es tan brutal, se ha notado tanto, que se ha ganado a pulso totalmente el término revolución, con el que se la cita.

La transformación digital se ha producido, además, a una velocidad altísima. Como somos los actores de la misma, sobre los que está más influye, perdemos esa capacidad de darle un marco global, un contexto amplio, con el que sí somos capaces de estudiar, por ejemplo, los hechos históricos del pasado. Por eso, cuando se estudie en el futuro lo que viene sucediendo a nivel tecnológico en las últimas décadas, laIndustria 4.0, se hablará de una revolución que se ha producido de forma rapidísima, casi fugaz, totalmente acelerada.

Las compañías han sufrido las consecuencias de esta velocidad a la que se han ido introduciendo mejoras gracias a los avances tecnológicas; han nacido muchas directamente al amparo de la misma, y otras más tradicionales se han visto obligadas a cambiar radicalmente su estructura. Evidentemente, lo han hecho por la oportunidad que supone de mejorar, pero en muchos casos también porque es la única forma de seguir siendo competitivos.

Además, como decíamos, han nacido nuevas industrias que están en pleno proceso de crecimiento, ya que son complementarias a las grandes industrias tradicionales. Es el caso de la robótica, la realidad aumentada, la inteligencia artificial o de la impresión 3D, y esto mismo ocurre con disciplinas que en la actualidad son un pilar básico en cualquier compañía, como por ejemplo el big data, el internet de las cosas o la ciberseguridad.

Todas ellas suponen un cambio drástico en la manera de producir bienes y servicios. Y todas gracias a desarrollos tecnológicos que son abrumadores que por eso estamos viviendo una auténtica revolución inteligente, la de la industria 4.0, un concepto que une todas las herramientas propias de la tercera revolución industrial junto a las que son propias de la cuarta, la de la era de la información.

¿Qué significa la cuarta revolución industrial?

El hecho de que se haya denominado industria 4.0 no es más que un apellido establecido en base a términos históricos. Los historiadores coinciden, en su mayoría, en que somos testigos de la cuarta gran revolución que ha vivido la industria desde sus orígenes. Es cierto que estas dos últimas son quizá algo más difusas, y será el tiempo el que permita estudiarlas y analizarlas con más detenimiento y nivel de precisión, como ocurre siempre con cualquier hecho histórico, pero el consenso es mayoritario en cuanto al término.

Si las dos primeras tuvieron a las fuentes de energía, a la mecanización del trabajo y su posterior automatización, a los sectores a los que afectaron y a los medios de transporte como los grandes protagonistas, la tercera revolución, mucho más reciente, lo fue de carácter científico-tecnológico. Las energías renovables, la red eléctrica eficiente, y todo lo relacionado con las posibilidades que ofreció el desarrollo de internet, fueron sus pilares básicos. Todos impactaron sobre los procesos de automatización de la producción, que sobre todo vivió un cambio radical gracias a las nuevas tecnologías que se fueron introduciendo en el proceso.

A ellas son a las que ha recogido bajo su paraguas la industria 4.0, que ha sido capaz de exprimirlas y condensarlas junto a las nuevas tecnologías propias de la era de la información, la gran protagonista de la revolución inteligente en la que vivimos ahora, totalmente conectados.

Para tratar de ser más didácticos a la hora de intentar entender en qué consiste exactamente la cuarta revolución industrial, se puede ejemplificar su incidencia en la vida de un producto actual. En 2019 se puede hacer seguimiento de un producto no solo durante el proceso de producción, sino también una vez vendido. Esto se puede hacer gracias al trabajo de los tres conceptos con los que hemos iniciado el texto, los protagonistas de la industria 4.0: sistemas ciberfísicos, Internet de las Cosas e Internet de los Servicios. Los primeros inician el engranaje al estar interconectados entre sí y también con el capital humano, por lo que son fundamentales durante el proceso de producción, y los otros dos grandes factores entran en juego de forma posterior, incluso cuando ya lo tiene el cliente en su poder. Es una especie de conexión vertical en forma de red lo que se produce.

La virtualización, la descentralización en la toma de decisiones, ayudada por el Big Data y los modelos predictivos; el trabajo en tiempo real, lo que permite recortar al máximo tanto la capacidad de reacción al mercado como a los riesgos que aparezcan; la mayor capacidad de cambio de la estructura empresarial, readaptándose a las nuevas necesidades; y por supuesto la posesión de una cantidad de información y datos de un valor incalculable -analítica avanzada- por su precisión, son las ventajas propias que la cuarta revolución industrial ha introducido en el sector empresarial.

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La era de la automatización y la interconexión tecnológica ya está aquí. Es la era de la revolución inteligente y el concepto Industria 4.0.