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Sensores y big data: aplicaciones prácticas

Los sensores y el big data son dos tecnologías que van de la mano hoy en día en muchos sectores de la economía. Es una manera de automatizar diversos procesos y prescindir de la intervención humana. Tal y como te mostraremos a continuación, los sensores pueden recoger cantidad de información, es decir, de datos, que luego los programas automatizados pueden segmentar y optimizar.

Con una buena muestra de datos se pueden extraer conclusiones sobre eficiencia e incluso realizar correcciones. Estas pueden aplicarse automáticamente sobre el comportamiento de una máquina, por ejemplo. Muchos sectores industriales están esperando la llegada de profesionales con formación que puedan ayudar a implantar esta revolución tecnológica. En IMF Smart Education formamos a nuestros alumnos para la industria del mañana.

Sensores y big data

Los sensores surgieron en el siglo pasado y desde sus primitivos orígenes ya servían para enviar información a una central. Esta información era recogida por extremidades, por así decirlo, que podían sentir variaciones de temperatura, de distancia, de altura, de peso, etc. Se trataba de variables muy concretas, pero que ahorraban mucho tiempo a las personas. Además, al realizarse de manera automatizada, disminuye la posibilidad de error.

El big data por su parte ha revolucionado la informática, aunque es un descubrimiento medianamente reciente. La concentración y segmentación de grandes cantidades de datos permite establecer parámetros, logaritmos, patrones y detectar tendencias. Esto se puede hacer en tiempo real, ayudando a optimizar muchos procesos. Hablamos por ejemplo de la iluminación de diversas áreas de un centro comercial. Si los datos almacenados detectan que a partir de cierta hora cada vez hay menos visitantes, la iluminación cambiará.

Las aplicaciones más increíbles vienen de la colaboración entre big data y sensores. Gracias a esta unión, los sensores pueden recoger de datos en tiempo real y enviar esta información a bases de datos que segmentan y separan esta información. Al mismo tiempo, los especialistas en datos cuentan con programas que pueden contar con comandos automatizados. Así, según entran unos u otros datos, las máquinas o procesos pueden cambiar su comportamiento.

Las posibilidades que te ofrecen son infinitas hoy en día. Los sensores que se utilizan ahora no solo recogen información de parámetros sencillos, sino que pueden adentrarse y medir cuestiones muy complejas. En oposición a los sensores convencionales, los sensores inteligentes van más allá. La presión, el caudal o la viscosidad son algunos de los parámetros que puede interpretar un sensor moderno. A pesar de su pequeño tamaño, estos elementos funcionan como un pequeño laboratorio de mediciones de cuestiones físicas y químicas.

Su campo de juego son los procesos industriales, ya sean de tipo fluido, sólido o de otra naturaleza. Cada vez se puede dotar de más objetividad a sensores de visión artificial, lo que ahorrará mucho esfuerzo personal en tareas de mera observación. Es una parte fundamental de un futuro en el que los humanos dejemos de perder tiempo con tareas manuales y expandamos nuestro conocimiento en tareas más intelectuales. Estas oportunidades se abrirán ante ti si empiezas a formarte en este ámbito con tanto futuro.

Ejemplos de uso de sensores en smart cities

Las smart cities son ciudades en las que la tecnología tiene una importancia fundamental. No solo como sector económico, sino como manera de regir el día a día en las calles y las instituciones. Este tipo de urbes ya aplican criterios de tecnología y sostenibilidad para mejorar la vida de sus ciudadanos. Las claves son detectar las necesidades de la población y las áreas de mejora e introducir las estructuras adecuadas.

En estas ciudades del futuro, muchos procesos como la recogida de basura, la iluminación o el transporte se encuentran automatizados e interconectados con bases de datos. Así, hay una parte de la gobernanza que se realiza simplemente a base de información proporcionada por los ciudadanos.

Para poder recopilar la mayor parte de información útil y hacer más sencilla la vida de las personas, los sensores y el big data son piezas fundamentales. La relación entre los sensores y smart cities es simbiótica, ya que se necesitan los primeros para la existencia de estas urbes, y estas urbes constituyen una importante fuente de demanda de sensores.

Los sensores se colocan de manera estratégica de manera que puedan recabar la mayor cantidad de información y transmitirla en tiempo real a las centrales de control. Es una forma eficaz y objetiva de conocer los hábitos de la población. Con el big data las posibilidades son infinitas, ya que podemos saber la cantidad media de basura que una familia produce a la semana o al año, entre otras cuestiones. Otros sensores miden las diferencias de temperatura entre zonas de la ciudad, para conocer qué partes pueden requerir de medidas contra el calor o el frío. También sirven para conocer la afluencia de personas o coches en los centros de las ciudades.

Toda esta información sirve para mejorar la vida de las personas y es mucho más eficaz recabarla de esta manera que mediante cuestionarios y entrevistas a particulares.

Ciudades inteligentes y uso de sensores en España

Aún no hay una afluencia muy grande de smart cities en España, por lo que colocar sensores en ciudades para recabar datos no es una costumbre tan extendida. Sin embargo, la tendencia va mejorando y ya se pueden ver programas piloto en ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia. Estos programas consisten en pequeñas innovaciones que se van haciendo para ver si los ciudadanos se adaptan.

Por motivos del cambio climático y la apuesta por la sostenibilidad, la movilidad y el reciclaje son algunos de los puntos más importantes de la apuesta en España por este sector. El ahorro energético es otro de los pilares de su desarrollo. Este último apartado es muy evidente, ya que algunos de los primeros sensores que existen provienen del ámbito de la iluminación y la electricidad.

En definitiva, estudiar un máster en big data con IMF Smart Education puede ser una oportunidad brillante para introducirte en el mundo de los sensores y big data. Como has visto, este sector cuenta con buenas perspectivas a la hora de ayudar a la creación de smart cities.

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