Cuando el estrés laboral llega a ser un “Síndrome de Don Quijote”

“La realidad es una ilusión muy persistente“.

Albert Einstein

¿Qué se considera estrés laboral y qué no? Quizá un técnico o un Master Prevencion Riesgos Laborales podría ayudarnos en su definición y sobre todo en su prevención.

Es cierto que si partimos del punto de vista de la subjetividad personal, caemos en un caos de conceptualización. Echando un vistazo a la normativa aplicada en materia de prevención riesgos laborales, la génesis del estrés laboral puede darse por diversas causas organizacionales: fatiga o carga mental, condiciones ergonómicas, conflictos interpersonales, estilo de dirección, etc. Vemos que tampoco ésto nos ayuda para saber qué es el estrés laboral. Mirando su dimensión jurídica hay sentencias del Tribunal Supremo (2007) en las que se reconoce el estrés laboral como accidente de trabajo. No está mal, pero si atendemos al Real Decreto de 2006 de Enfermedades Profesionales, no aparece. Dificil cuestion ¿verdad? Podemos sufrir riesgos y síntomas en nuestra salud, pero no podemos decir que estamos enfermos.

En España, según recientes estudios sobre ventas de fármacos, vemos que se distribuyen casi 35 millones de envases de ansiolíticos ¡casi un envase por habitante!. Y qué decir tiene que un colectivo indiscutible de riesgo es la mujer trabajadora debido a su incompatibilidad para poder conciliar su vida personal con la laboral. Desde hace tiempo, en diversas publicaciones sobre estrés y trabajo se hace hincapié en las pérdidas económicas y el gasto que suponen las bajas laborales tanto para el sector organizacional y como para las administraciones públicas . Pero ¿hasta qué punto se ataja el problema? ¿Sólo es cuestión de cambiar condiciones externas al ambiente laboral del trabajador? ¿Y la propia visión que él mismo tiene de su entorno?

Bien podríamos denominar algunos casos de estrés laboral que, rascando un poco quizá luego no lo son tanto, como algo “quijotescos”. Se trata de percepciones erróneas del entorno de trabajo. Si una de las bases del estrés laboral tal y como comentaban Lazarus y Folkman en su, ya clásica teoría, es la valoración del entorno por parte del individuo, entramos entonces en el mundo de las subjetividades. Las percepciones dependen de los ojos con que se mira el mundo que nos rodea o, lo que es lo mismo, a veces vemos gigantes cuando en realidad tan solo se trata de molinos de viento. Quizá sea un “Síndrome de Don Quijote“.

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Yojana Pavón

Psicóloga y Diplomada en estudios avanzados de doctorado en Psicología Diferencial y del Trabajo por la Universidad Complutense de Madrid.Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales (Instituto Madrileño de Formación)

6 Responses

  • Pienso que es un tema muy complejo no solo por que cada persona es un mundo si no por que cada persona se crea su propio mundo.
    Con lo cual el estrés no es tanto la carga que tenga cada cual si no de cómo se administran sus tareas

    • Efectivamente, Ruth
      Cada persona es un mundo. Es por ello, que la psicología individual hace mucho en los procesos de percepción del entorno.
      Un abrazo.

  • Y el principal beneficiario de no tener a qué atenerse, de que todo esté tan confuso por difuso; es la patronal en general. En particular, el perjudicado, el rendimiento. Y con él la productividad.
    ¿Qué se puede hacer?
    Erradicar el: «No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo.» [1] Poniendo al alcance del trabajador los medios necesarios para una correcta “higiene del trabajo”. Y dotando de medios suficientes a la psicología laboral… haciéndola presente. Por indispensable.
    Y por costoso que parezca de entrada, una atención psicológica personalizada. Y sin estigmas.

    [1] El guardián entre el centeno.
    //
    Un grato descubrimiento este blog. Lo que esperaba.

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