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¿De quién es la culpa de la crisis?

crisis-300x300 ¿De quién es la culpa de la crisis?Estamos ante una crisis a la que no vemos salida, pero que a estas alturas tampoco hemos logrado ver el inicio.
¿Cuándo realmente comenzó la crisis?

  • ¿Cuando las autoridades financieras de los gobiernos americano y europeos decidieron permitir demasiadas libertades financieras y especulativas a los bancos e intermediarios financieros?
  • ¿O cuando una nueva generación de directivos sin escrúpulos llegó a la dirección de los grandes bancos?

Ambas respuestas son muy complejas y de ahí la dificultad de encontrarle una respuesta, sin embargo, vamos a intentar analizar los componentes relacionados con la segunda pregunta desde el punto de vista de la teoría de la dirección y gestión de empresas.

Para que una organización funcione, es indispensable dar autoridad a sus directivos. La autoridad es el grado de discreción que se otorga a las personas al concederles el poder para tomar decisiones y dar instrucciones.

Se reconocen dos fuentes fundamentales de esta autoridad:

  1. La autoridad que se posee por desempeñar un determinado puesto en la organización, bien por poseer la condición de dueño o bien por estar simplemente contratado para desempeñar un puesto que lleva implícita una determinada autoridad. La autoridad formal es la que viene dada por el cargo, con relativa independencia de la persona que lo desempeña.
  2. El otro tipo de autoridad es el que no depende del cargo sino de las cualidades personales de los gerentes y de su capacidad para dirigir. Para llevar a cabo esta autoridad, los colaboradores deben acatar las decisiones tomadas por el gerente independientemente de la autoridad formal que tenga. Cuando un grupo de personas le otorga esta autoridad a alguien, a esta persona se le conoce con el nombre de líder. Este tipo de autoridad se denomina autoridad Real, Natural o Moral.
    La autoridad informal, real o natural es aquella que viene dada por la capacidad de la persona y su fuente reside en los subordinados, que la otorgan en el momento y en la cantidad que consideren necesario.

En todos los casos, estos directivos estaban investidos de autoridad formal, lo que les permitía tomar decisiones estratégicas sobre mercados, productos, estrategias comerciales, etc.
Muchos de ellos, también se habían ganado la autoridad real o natural a fuerza, entre otras cosas, de arriesgar con productos de alto riesgo a costa de los accionistas.

Responsabilidad: es el deber que tiene toda persona de hacer un uso adecuado de la autoridad que se le ha concedido, de modo que se utilicen para cumplir los objetivos deseados.

Por lo tanto, la responsabilidad es un concepto que está totalmente ligado a la autoridad. Existe únicamente cuando se ha asumido algún tipo de aquella.

Otra característica de la responsabilidad es que una vez que se ha asumido no cesa, incluso aunque se delegue la autoridad de que hemos sido depositarios. Por ello no es posible hablar de un proceso de delegación de responsabilidades.

Una de las dificultades mayores en una empresa es cómo exigir responsabilidad a las personas a las que se le ha delegado autoridad para que la utilicen de forma adecuada.

La teoría de la agencia intenta explicar este fenómeno analizando las relaciones entre un principal (accionista) y un agente que es contratado para desempeñar determinadas tareas dentro de unos límites pactados de objetivos, atribuciones y retribuciones.

Lo que ha provocado esta crisis, a nuestro juicio, es fundamentalmente la no aplicación del concepto de la responsabilidad.

¿Qué responsabilidad se le ha exigido a esa generación de banqueros y directivos inmobiliarios que han llevado a la quiebra, o al borde de esta, a varias de las instituciones más prestigiosas por sus decisiones? A continuación se podrá comprobar con algunos ejemplos.

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Tabla. Cuando ganar no depende de lo bien o mal que se haga. Elaboración propia a partir de información publicada en diferentes medios

Cuando un directivo da igual lo bien o mal que lo haga, siempre recibe fuertes retribuciones, la necesidad de tomar decisiones adecuadas se desvirtúa y entonces se abandonan los objetivos empresariales y los límites establecidos a la toma de decisiones y se actúa sobre todo por objetivos propios que nada tienen que ver con el compromiso asumido.

Lo que ha ocurrido no es un problema de responsabilidad social corporativa, es sencillamente un problema de responsabilidad. Dejar clara la autoridad y la responsabilidad de cada persona de la organización y la forma en que esta se exigirá, es clave para lograr una estructura organizativa fuerte, con capacidad para asumir grandes proyectos y regenerarse constantemente desde dentro.

No se trata de limitar el salario de los directivos. Se debe respetar el libre mercado, pues ante las limitaciones, con seguridad aparecerá la picaresca. La solución es establecer un sistema de responsabilidad que no solo tenga en cuenta los resultados a corto plazo, sino también a medio y largo plazo para que los directivos tengan el interés de lograr maximizar el valor de las acciones no solo a corto plazo, sino sobre todo a medio largo plazo.

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Carlos Perez

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¿De quién es la culpa de la crisis?

Estamos ante una crisis a la que no vemos salida, pero que a estas alturas tampoco hemos logrado ver el inicio. ¿Cuándo realmente comenzó la crisis? ¿Cuando las autoridades financieras de los gobiernos americano y europeos decidieron permitir demasiadas libertades financieras y especulativas a los