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La telefonía cae, las eléctricas suben

electricasY este fenómeno es curioso en dos mercados que, en España, deberían estar liberalizados. No en vano el mercado de las telecomunicaciones se liberalizó en 1996 y el eléctrico en 1997, lo que debería haber supuesto una evolución similar aunque (como sabemos) no ha sido así. Más aún, si cabe, si analizamos los últimos datos.

Mientras nos enfrentamos a una reforma del sector eléctrico tras la última “subida” del precio para este 2014, observamos datos totalmente dispares en el mercado de las telecomunicaciones. En este último sector hay ciertamente una mayor profusión de empresas, aunque al comienzo únicamente fueron cuatro (Telefónica, Vodafone, Orange y Xfera) y se observó un cierto paralelismo entre sus subidas y bajadas de tarifación, pero esto cambió con el aumento de la competencia.

Aun así, estas cuatro grandes compañías acaparan aún hoy un 93,5 % del mercado (según datos de la CMT de junio de 2013), dato que, de existir un cierto monopolio u oligopolio, no explicaría el descenso de un 22 % en los precios durante el año pasado.

Entonces, si los mercados son similares y si el 90 % del mercado eléctrico lo cubren cinco entidades (Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa, EDP y E.ON), ¿por qué no sucede lo mismo en este sector? Sin duda, parte del problema radica en el sistema de fijación de precios, ¿se debe liberalizar como el mercado de comunicaciones para conseguir una competencia real? No en vano el beneficio para los consumidores no ha sido una bajada de precios, sino unas supuestas mejoras en el servicio y la atención.

La competitividad ha evolucionado, por tanto, por un camino muy diferente de cara a los consumidores. Supuestamente, las teorías clásicas nos llevarían a la idea de que a mayor cantidad de empresas con productos similares, los precios deberían bajar. Pero, al igual que en el sector de los hidrocarburos, tenemos una barrera de entrada: el cableado eléctrico es el mismo y parte de una empresa inicialmente pública; además de una segunda barrera: la concesión de derechos energéticos lleva a la fijación de precios mediante “subasta”, lo cual que lleva al establecimiento de un cártel evidente, un concepto que queda muy lejos de la libre competencia.

Por todo ello, podemos llegar a la conclusión de que los sucesivos Gobiernos han apoyado la creación de este cártel tapándolo bajo la idea de que la profusión de empresas es un claro ejemplo de la libertad de mercados. Y hasta que esta libertad no sea real, no se llegará a una competencia plena que desemboque en competir en precios.

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Manuel López Millán es tutor de las áreas de Finanzas y Administración de Empresas en Grupo IMF. Con más de 10 años de experiencia en la enseñanza, tanto en modalidad presencial como online y a distancia, actualmente compagina su trabajo como tutor en IMF con la impartición de diversos cursos relacionados con la contabilidad y la economía, sus áreas de especialización. A ello se suma su interés por el emprendimiento, con dos premios en su haber como experto en Economía Social y e-Business.

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