El mundo empresarial se da cuenta que la sostenibilidad es rentable

Statistic graphicPese a las dificultades de los mercados en que operan, la mayoría de las empresas occidentales adoptan mayoritariamente políticas de sostenibilidad, aunque la mayoría reconoce no hacerlo por motivos relacionados con el cambio climático. Cuando se trata de aplicar acciones concretas de eficiencia energética y aumento de la eficacia en los procesos, la sostenibilidad puede ahorrar materiales, recursos, electricidad; es buena para vender más o para reforzar intangibles como la imagen de marca.

Desde 2012, hemos comprobado cómo aumentan las estrategias de sostenibilidad en la empresa pese al contexto de debilidad en el mercado laboral y la congelación de la política medioambiental, lo que demuestra que las empresas líderes no confunden la coyuntura difícil con los cambios que, creen, van a reforzar su competitividad en los próximos años. De hecho, gran parte de la innovación empresarial llegará desde el campo de la sostenibilidad. Para la mayoría, la definición de “sostenibilidad” se relaciona con la viabilidad de la empresa a largo plazo, en relación con sus trabajadores, clientes y, en menor medida, el rendimiento ecológico de sus productos.

En este sentido, un reciente estudio (basado en una encuesta a 2.600 empresas de distintos sectores de Estados Unidos) de la Sloan School of Management del MIT y Boston Consulting Group, concluye que las empresas usan el Desarrollo Sostenible para reducir costes. Reducir residuos y gastar los menores recursos posibles para lograr el producto o servicio deseado son políticas de DS que, según el estudio, tienen una aceptación unánime entre las empresas encuestadas. El estudio constata que, en lugar de optar por los grandes mensajes de marketing, con anuncios sobre el futuro del planeta, las empresas con más recursos optan ahora por estrategias concretas de sostenibilidad.

Ni la polémica conocida como “Climategate”, con escépticos del cambio climático acusando a los científicos de manipular datos intencionadamente, que empañó la celebración de la Cumbre del Clima de Copenhague, ni los tímidos acuerdos posteriores, han reducido el entusiasmo sobre la sostenibilidad en todos los sectores sin excepción, que confirma lo ya adelantado por autores como Andrew Winston, autor de Green to Gold.

A diferencia de las empresas europeas, pendientes de las normativas, las grandes empresas de Estados Unidos aplican los cambios movidos, fundamentalmente, por una lógica económica: para éstas no sólo es lo justo, sino lo que, a la larga, aumentará los beneficios.

Además de tomar las medidas más tangibles, dirigidas a reducir costes a corto plazo, las empresas más decididas aseguran haber modificado radicalmente su modelo de negocio para situar la sostenibilidad en el centro de la estrategia, al creer que ello les abrirá nuevos mercados, atraerá talento -en una lucha por retener a los trabajadores más cualificados- y mejorará su reputación ante el público.

3 Responses

  • […] Cuando comenzó el estallido de su supuesta rentabilidad, o más bien su inagotable fuente de energía, las subvenciones se dispararon hacia la creación de productoras de energía, pero no se dedicó en equilibrio un soporte de I+D para seguir mejorando unas eficacias aún en pañales. Sólo se pensó en producir mucha energía sin que aún los soportes fueran optimizados en su precio de fabricación y mantenimiento. […]

  • […] Por otra parte, es fundamental favorecer el medio ambiente, prevenir los riesgos que desafían las sociedades actuales y concienciar a las empresas que opten por la obtención de resultados a largo plazo, ya que la inversión en técnicas de sostenibilidad beneficia la rentabilidad de las mismas. […]

  • […] Estudios de gran envergadura, como los realizados en 2013 por Boston Consulting Group y el MIT Sloan Management Review, demuestran en sus informes que un porcentaje elevado de compañías declaraban que la apuesta por el desarrollo de estrategias sostenibles, había derivado en un beneficio económico positivo; por lo que no es nuevo escuchar aquello de… ¡la sostenibilidad es rentable! […]

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