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Consecuencias psicológicas del estrés

LthCA2WJZKEas consecuencias psicológicas del estrés dependen en gran manera de las variables individuales. Las diferencias individuales juegan un papel decisivo en la incidencia del estrés laboral, ya que la valoración subjetiva que hace cada persona hace de su situación frente al cambio, determina la existencia o no de estrés laboral. Hay que tener en cuenta que las diferencias individuales interactúan entre sí y varían en el tiempo en función de factores tales como la edad, las necesidades y expectativas, los estados de salud o la fatiga entre otros.

Aunque numerosos investigadores han demostrado que existe una relación entre ciertos rasgos de la personalidad y el estrés, dichos rasgos no tienen un carácter estático ni reactivo, pero sí un efecto activo o modulador en la generación del estrés.

Entre los rasgos de la personalidad que se ha demostrado que tienen mayor influencia en el proceso y generación de estrés, están:

Patrones de conducta: Las formas de comportamiento o «patrones de conducta específicos» pueden incidir directamente en la aparición o no de estrés. Los patrones de conducta específicos son una forma de comportamiento aprendido que influye en cómo nos comportamos en las situaciones cuando nos suceden. Hay 3 diferentes patrones de conducta relacionados con el estrés:

– Tipo «A»: Sujetos que perciben el entorno como amenazante para su autoestima y para lograr sus objetivos; necesitan constantemente logros personales para sentir que tienen el control, esta disposición les lleva a un estado permanente de urgencia en el tiempo y de permanente lucha. Se caracterizan por un fuerte impulso competitivo y gran dinamismo, son muy ambiciosos, agresivos e irritables por lo que potencian las consecuencias negativas del estrés.

– Tipo «B»: Tienen las características opuestas al Tipo «A», manteniéndose  relajados sin sufrir las consecuencias negativas del estrés.

– Tipo «C»: Tienen el comportamiento del Tipo «A» y las características del Tipo «B», ocultan las manifestaciones del estrés con su comportamiento agravando determinados efectos.

Locus de control: El «locus de control» son las explicaciones que una persona se da a sí misma sobre las cosas que le suceden. Pueden ser:

«Locus de control externo»: Son las personas que atribuyen los sucesos que les acontecen a circunstancias externas que dependen de la suerte o el destino; experimentan mayor amenaza ante los estresores.

«Locus de control interno»: Son las personas que atribuyen los sucesos que les acontecen a circunstancias internas que dependen de sí mismos; experimentan menos amenaza ante los estresores.

Neuroticismo/ansiedad: El grado de neuroticismo/ansiedad influye en el estrés, ya que es evidente que aquellas personas que perciban los estímulos como más amenazantes y ansiógenos serán más vulnerables al estrés.

Personalidad resistente: Rasgo de la personalidad positivo basado en el compromiso (implicarse en la situación), el control (actuar suponiendo su influencia sobre la situación) y el reto (el cambio como norma de vida); actúa como un modulador de reducción de la probabilidad de estrés y minimiza la incidencia y severidad de los efectos y consecuencias.

Dependencia: Las personas poco independientes toleran mejor el estrés originado en estresores relativos a la organización, como puede ser la supervisión estricta o un ambiente laboral muy normalizado y burocratizado. Sin embargo, tienen más problemas que las personas más independientes en situaciones como la toma de decisiones o cualquier situación con incertidumbres o ambigüedades.

Introversión: Los introvertidos reaccionan más intensamente ante el estrés que los extravertidos, ya que son menos receptivos al apoyo social.

Respuesta cognitiva y comportamental: Consecuencias del estrés respecto de las respuestas cognitivas y comportamentales al mismo: el síntoma inmediato del estrés es el padecimiento de adaptación, que a nivel psicológico y emocional supone una sensación de frustración, ansiedad y depresión que de prologarse puede degenerar en trastornos mentales (por ejemplo incapacidad para concentrarse, deterioro de la capacidad de toma de decisiones, desorientación, olvido, trastornos del sueño, etc.), trastornos del comportamientos (por ejemplo alteración y distorsión de las interacciones con familiares y amigos, incremento de la conflictividad familiar, desestructuración familiar y social, absentismo laboral, sabotajes, drogadicción, trastornos de personalidad, etc.) y, en casos extremos, suicidio. Durante el proceso de degeneración del padecimiento de adaptación, el factor más importante es la ansiedad, ya que si es muy intensa y mantenida durante mucho tiempo, producirá manifestaciones psicosomáticas (respuestas psicofisiológicas en órganos diana) que degeneraran en patologías psicosomáticas muy diversas. En el ámbito cognitivo, además, el estrés inhibe la creatividad, la autoestima y la capacidad de desarrollo personal.

Las respuestas cognitivas al estrés están en función de la percepción y vivencias del individuo (su pasado y su percepción de su estado actual). La respuesta cognitiva al estrés depende de:

– Recepción automática de información: Valoración inconsciente y esencialmente afectiva en muy poco tiempo de si la situación es, en términos generales, amenazante o no para el individuo. Puede facilitar la aparición de los efectos del estrés antes de que se haya identificado conscientemente una situación como amenazante.

– Valoración de las demandas de la situación: Se valora la posibilidad de que la situación genere algún tipo de daño o beneficio, a partir de esta valoración el sujeto realizará cambios en su forma de actuar. La valoración puede ser irrelevante, benigna positiva (eustrés) o estresante (distrés).

– Valoración de las habilidades para afrontar la situación: Se valoran las posibles actuaciones del individuo en la situación, en razón de su percepción de sus capacidades. La generación de estrés será siempre menor cuando el individuo considere que dispone de estrategias de afrontamiento para afrontar la situación.

– Selección de la respuesta: Dependiendo de las repuestas cognitivas dadas a los pasos anteriores, el individuo seleccionará cuál de las posibles estrategias de afrontamiento (conducta) es más adecuada para afrontar la situación, apareciendo así las respuestas comportamentales.

Entre los efectos negativos producidos por la activación reiterada de la respuesta de estrés estarían: 

. Preocupación excesiva.

. Incapacidad para tomar decisiones y concentrarse.

. Dificultad de mantener la atención.

. Sentimientos de falta de control.

. Frecuentes olvidos.

. Bloqueos mentales.

. Trastornos del sueño.

. Ansiedad, miedos y fobias.

. Depresión y otros trastornos afectivos.

. Trastornos de la personalidad.

Respuestas comportamentales: Las conductas básicas son: enfrentamiento, huida y pasividad (las dos primeras producen una respuesta fisiológica de estrés).

La estrategia de afrontamiento elegida o conducta no sólo depende de la respuesta cognitiva, ya que existe la posibilidad de:

. Aprender conductas consideradas como más adecuadas para afrontar la situación.

. Reforzar determinadas conductas (recompensa) para afrontar la situación.

Entre los efectos negativos de comportamiento se encuentran:

Temblores.

Tartamudeo.

Hablar rápido.

Imprecisión al hablar.

Explosiones emocionales.

Comer excesivamente.

Falta de apetito.

Risa nerviosa, etc.

 

Adicción a las drogas y al alcohol.

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Licenciada en farmacia, Técnico superior en prevención de riesgos laborales (3 especialidades), Tutora de cursos ohsas y auditoria de sistema de gestión de la prevención, Experta en obras y Tutora curso de coordinador de seguridad y salud Formadora en PRL en IMF Business School.

One Response

  • Buenas noches, quisiera conocer la fecha de publicación de este artículo. Ya que me gustaría utilizar esta fuente como referencia para un adiestramiento.
    Gracias anticipadas.

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