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Modelos históricos de organización: revolución industrial

200024309-001Durante la revolución industrial, el trabajo humano se consideró casi como una prolongación de la máquina, el aporte humano se asumió como una aplicación subordinada de músculos y esfuerzos físicos rutinarios totalmente determinada por los tiempos necesarios para producir. Así, la revolución industrial necesitó de una «administración científica», cuyos principios indicaban cómo aumentar la productividad. 

Toman protagonismo las ideas de Frederik Taylor y aparece una forma de organización del trabajo que va a afectar a los trabajadores de manera significativa: se instaura la división del trabajo. 

Fundamento de la división del trabajo: Cuando un trabajador realiza las distintas tareas necesarias para fabricar un producto, el rendimiento es lento, por ello hay que repartir las tareas.

Tipos de división del trabajo:

División industrial: Se trata de la división de tareas dentro de una misma industria o empresa.

División vertical: Un conjunto de trabajos realizados antes por una persona que actualmente dé lugar a distintas profesiones.

División colateral: Es la división por la cual se separan distintas profesiones.

Ventajas de la división del trabajo:

Ahorro de capital: Cada obrero no tiene que disponer de todas las herramientas que necesitaría para las distintas funciones.

Ahorro de tiempo: Ya que el operario no tiene que cambiar constantemente de herramienta.

Disminución del margen de error: Los trabajos a realizar por cada operario son más sencillos, con lo que el error disminuye.

En cuanto a las relaciones entre patronos y trabajadores, es únicamente laboral y con el fin de obtener beneficios.

Toman fuerza las estructuras organizativas verticales, en las que son muchas las personas que hacen la función de jefes del resto de la masa de la población trabajadora.

Al trabajador se le especializó en tareas tan simples, tan rutinarias y tan repetitivas que podían ser ejecutadas por cualquier persona sin capacitación previa. A la organización no le interesaba el conocimiento y experiencia del trabajador, de hecho llegaba a ser un obstáculo para la producción.

Taylor  llegaba a sostener que «… en nuestro sistema se le dice minuciosamente al trabajador qué ha de hacer y cómo; y cualquier mejoría que él incorpora a la orden que se le impone, es fatal para el éxito».

 Pero, irremediablemente, el trabajador, cuando encontraba un conflicto entre el trabajo planificado y el que tenía que ejecutar, intervenía solucionando problemas, aplicando la experiencia para prevenir errores.

Al final, se incumplían las reglas de los manuales de producción.En el aspecto físico, la excesiva rapidez, los tiempos y los movimientos llevaron  a la fatiga, al agotamiento del trabajador.

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Licenciada en farmacia, Técnico superior en prevención de riesgos laborales (3 especialidades), Tutora de cursos ohsas y auditoria de sistema de gestión de la prevención, Experta en obras y Tutora curso de coordinador de seguridad y salud Formadora en PRL en IMF Business School.

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