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Clases online en directo: ventajas y metodología

La crisis del COVID-19 ha terminado con muchos de los mitos y creencias que hasta ahora teníamos sobre las clases online. Según nos cuentan los expertos, en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, habrá un antes y un después del Coronavirus ya partir de ahora algunas cosas peor que antes, pero algunas pasarán a ser mejores o mejor dicho, mucho mejor percibidas.

Historia de las clases online

Desde siempre la formación online ha sido vista como la “hermana pobre” de la formación presencial. El que no podía pagarse un programa en una Universidad o Escuela de Negocio de reconocido prestigio o el que no podía dedicarle el tiempo suficiente a un programa que requería asistencia diaria obligatoria por estar trabajando, parece que terminaba recurriendo a la formación online o a distancia, como la menos mala de las opciones para poder capacitarse y adquirir conocimientos y experiencia.

Así ha sido durante muchos años y nadie lo cuestionaba. Incluso en los propios CVs el candidato se preocupaba por señalar que la formación en este o aquel determinado programa, había sido presencial como así lo atestiguaban el mencionado número de horas de asistencia a las clases que acreditaba su título.

Y la verdad que hay que reconocer que como alumno tenías que tener una vocación tremenda por el estudio, para encerrarte en tu habitación y solo con tus libros en PDF y un tutor posiblemente a miles de kilómetros y al que no ponías ni siquiera cara, te enfrentabas a la difícil tarea de prepararte para completar tu formación.

Claro en estas difíciles circunstancias el fracaso de casi la mitad de los alumnos que lo intentaban estaba garantizado.

Las clases online en el contexto actual

La cancelación inminente de las clases presenciales por motivo de la pandemia nos ha hecho a todos desinhibirnos y perder los muchos miedos que teníamos por replicar las interesantes clases que somos capaces de generar en el aula con la interacción de alumnos y profesores y llevarlas a la metodología online.

Tengo que reconocer que no sé si lo más sorprendidos por los resultados del obligatorio paso al online han sido los escépticos alumnos presenciales que mostraron su disconformidad durante los primeros días del cambio o los propios profesores que veían una barrera infranqueable para hacer en las plataformas virtuales, lo que hacían de manera habitual en las clases con una formación eminentemente práctica.

El resultado del cambio ha sido sorprendente y muchos de nosotros hemos encontrado en la formación online un terreno virgen inexplotado que ofrece muchas posibilidades para las Universidades y Escuelas de Negocio que quieran explorarlos.

Las clases online de IMF

Lógicamente el salto no ha sido para todos el mismo, pues si hay que lamentar que para muchos alumnos la pandemia ha supuesto un parón en su desarrollo escolar por no estar preparado a nivel tecnológico su centro educativo, para otros como IMF Business School donde desde hace tiempo se había hecho una clara apuesta por la transformación digital ha sido simplemente la confirmación de una tendencia que ya veníamos avanzando.

En cualquier caso, la gravedad de la situación también ha sido un reto para nosotros y sustituir de la noche a la mañana las clases presenciales en aula por clases online en vivo, con el objetivo de intentar que no hubiese ningún cambio sobre lo inicialmente planificado, con los mismos docentes y contenidos que estaban previstos, ha sido un reto del que ahora nos sentimos muy satisfechos, pero que cuando asumimos no sabíamos hasta donde íbamos a ser capaces de llevar.

El mérito de esta reconversión en tiempo récord hay que atribuírsela primero a los profesores por hacer el esfuerzo de no poner impedimentos y saber aprovechar y obtener los mejores resultados con las nuevas herramientas digitales que ahora poníamos en sus manos. Han sido muchas horas contra reloj en formación en el manejo de plataformas, pero los resultados conseguidos en apenas estos dos meses, hacen que todo el esfuerzo haya merecido la pena.

Y como no el mérito más importante de este gran paso que hemos dado hay que dárselo a toda esta generación de alumnos (ahora si que me creo que son la generación más preparada de la historia), que con responsabilidad y conciencia de la situación que estábamos viviendo, asumieron el compromiso para dar el gran paso y continuar su formación confinados desde sus casas.

La experiencia esta siendo maravillosa y ya nada será igual. Las clases ya no volverán a ser de 18 a 21 horas porque la intersección de actividades presenciales y virtuales nos va a permitir a toda la comunidad educativa llevar a la formación de nuestros alumnos hasta donde nosotros queramos.

Sin duda contar con la presencia del profesor será sin duda la mejor forma de enseñanza que podemos ofrecer a nuestros alumnos, pero ahora hemos aprendido que no es necesario que el alumno vaya si no tiene tiempo o dinero hasta el pupitre ubicado en nuestras aulas, nosotros podemos llevarle el profesor y a los compañeros hasta su propio lugar de estudio sin renunciar a nada.

Como me decía el otro día una alumna, es que hasta en los descansos es posible interactuar con los compañeros de clase de la misma manera que lo haces en los recreos de cada clase tomándote el cafecito que te acabas de preparar en tu propia casa.

Por resumir las ventajas y desventajas que presenta la formación online sobre la presencial podrías decir:

Desventajas

  • A el alumno la formación online le exige más compromiso para compaginarla con sus responsabilidades personales y laborales. No existe un momento para ponerse a estudiar como ocurre con la clase presencial que da inicio a una determinada hora.
  • El alumno online no disfruta de la experiencia de vivir un año completo dedicado al estudio y por tanto no tiene ocasión de disfrutar de toda la vida “extracadémica” que se genera en torno a un programa de estudios presencial

Ventajas

  • Los contenidos son exactamente los mismos con lo cual no se pierde calidad a la hora de optar por un programa virtual
  • Al poder interactuar con profesores y alumnos surge la posibilidad de generar networking entre los distintos participantes de forma similar a como ocurre en los programas presenciales
  • El alumno es dueño de su tiempo y lo optimiza como considera sin perder tiempo en desplazamientos u otros tiempos muertos
  • El coste de un programa online es más asequible para el alumno
  • El tiempo máximo de realización son dos años frente a uno que se dedica en los programas presenciales

Dentro de un tiempo cuando recordemos estos terribles momentos sanitarios y económicos que estamos atravesando ahora, sin duda recordaremos los miles de muertos en todo el mundo, las colas para recoger alimentos, las mascarillas, los aplausos de las 8 y las caceroladas de las 9 de la noche, pero sin duda también recodaremos este momento como el año en el que la formación online se hizo mayor y vino a quedarse entre nosotros para siempre y sin tener el complejo de ser la hermana pobre de las distintas metodologías de estudio.

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Óscar Zapero

Óscar Zapero

Director Académico de IMF Business School

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