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Metabolismo del azúcar en el cuerpo humano

Te sorprendería saber que, aunque el azúcar tiene un recorrido común en el organismo, sus destinos finales son diferentes y están influenciados por la situación metabólica en la que te encuentres, variando de una persona a otra.

¿Las personas diabéticas no deberían tomar azúcar? ¿Se ha de retirar la lactosa de todos los productos lácteos? ¿Es perjudicial el azúcar? Estas dudas se aclaran al conocer mejor el metabolismo del azúcar en el cuerpo humano.

¿Son hidratos de carbono o azúcares?

Los hidratos de carbono, familiarmente conocidos como azúcares, son moléculas de carbono hidratadas cuya función esencial es la de proporcionar energía al cuerpo y formar estructuras. Están formados por unidades que habitualmente van asociadas en parejas o disacáridos, que a su vez pueden formar cadenas ramificadas o no. Abarcan desde la glucosa, sacarosa (azúcar de mesa) o lactosa (azúcar de la leche), hasta la celulosa que forma las estructuras vegetales o la quitina que forma el exoesqueleto de los artrópodos, sin olvidarnos del almidón presente en vegetales y el glucógeno en los animales.

El destino del azúcar en el cuerpo

El metabolismo de los azúcares es complejo, por lo que sólo destacaremos puntos esenciales.

Formas de almacenamiento de energía

Almidón

En los vegetales, los hidratos de carbono desarrollan su almacenamiento de energía en forma de almidón (que suele estar presente en el arroz, los cereales, etc.)

Grasas

Por otro lado, los animales almacenan la energía en forma de grasas, que al repeler el agua permiten concentrar más energía en menos espacio.

Glucógeno

Algunos de nuestros órganos almacenan energía en forma de un hidrato de carbono denominado glucógeno, como ocurre en el hígado y el músculo, una energía a la que pueden acceder rápidamente. El músculo utilizará esta energía de fácil acceso al realizar ejercicio físico y el hígado la empleará para liberar azúcar al resto del organismo y así mantener los niveles equilibrados en sangre.

La digestión

En el tubo digestivo las diferentes enzimas, salivales y pancreáticas, permiten reducir los complejos hidratos de carbono que ingerimos, en las legumbres, pastas y dulces, en compuestos de menor tamaño que pueden absorberse. El paso final de esta digestión ocurre en la pared del intestino delgado. Es ahí donde enzimas concretas rompen los disacáridos para separarlos en las unidades elementales, que pueden entrar en las células y pasar a la sangre. Una de estas enzimas es la lactasa, encargada de “romper” la lactosa de la leche.

Cuando el azúcar llega a la sangre

El páncreas libera insulina, la hormona que abre la puerta al azúcar para entrar en las células. Así, cuando consumimos un plato de pasta con tomate todos los hidratos de carbono pueden entrar en las células para mantener el equilibrio. Una vez dentro, algunos se consumen para producir energía, mientras que otros se almacenan en forma de glucógeno en el músculo e hígado. Este es un proceso que puede adaptarse y entrenarse, como ocurre con los deportistas de élite, capaces de almacenar mayores cantidades de glucógeno en sus músculos a través de dietas específicas.

Los azúcares que se ingieren en exceso, superando las necesidades del organismo, se destinan a la producción de grasas, que almacenan energía.

  • Importante recordar: no hay que tomar azúcar o alimentos dulces para que el cuerpo disponga de la cantidad diaria necesaria de hidratos de carbono.

El cerebro sólo se alimenta de azúcar

Mientras que otros órganos pueden obtener energía de moléculas como lípidos o proteínas, el tejido nervioso sólo obtiene energía del catabolismo de los azúcares. Y es un proceso tan importante que, aunque el cerebro sólo representa el 2% del peso corporal, consume el 25% del azúcar que circula y el 20% del oxígeno.

El cerebro es el principal consumidor de azúcar de nuestro cuerpo

Al ser el principal consumidor de azúcar (unos 5,6 mg por 100 g de tejido cerebral al minuto) es vulnerable a la falta tanto de oxígeno como de hidratos de carbono. Es a través de dicho azúcar como las neuronas obtienen energía para realizar la transmisión eléctrica, para sintetizar neurotransmisores  y crear las vainas de mielina que las protegen. De hecho, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer muestran al inicio un metabolismo de azúcar reducido en el cerebro.

El cerebro te avisa si necesita azúcar

Cuando las neuronas no pueden obtener la glucosa necesaria se desencadenan procesos de autofagia hasta agotar todo su azúcar y morir. Previamente, cuando los niveles bajan de lo aceptable, se activan señales de alarma que avisan a la persona de la necesidad de consumir azúcar. Estas señales abarcan visión borrosa, mareos, sudoración, somnolencia, debilidad o hambre, que se agravan con convulsiones o incluso coma. En este momento la persona debe consumir un sobre de azúcar o beber un zumo, pues contienen azúcares de rápida absorción que resuelven la situación.

La diabetes y el azúcar

La diabetes es la enfermedad metabólica mejor estudiada. Ya sea por la ausencia de fabricación de insulina (Diabetes tipo I) o por la insensibilidad de los tejidos a ésta (Diabetes tipo II), se produce una desregulación completa de todo el metabolismo de los hidratos de carbono, los lípidos y las proteínas.

En esta enfermedad al no realizarse la acción de la insulina no se abre la puerta al azúcar en las células, por lo que la glucosa se acumula en el exterior y no puede entrar. Además, se mandan mensajes contradictorios al organismo para consumir más azúcar y tener más disponibilidad.

En estos casos, en el organismo se produce un gran consumo de fuentes de energía alternativas, como los lípidos o las proteínas del músculo. En el caso del cerebro, los lípidos se transforman en compuestos llamados cuerpos cetónicos que permiten alimentarlo, pero siempre necesitando un mínimo de glucosa y siendo a la larga, perjudiciales.

Actualmente existen dietas cetogénicas ricas en proteínas, grasas y con ausencia de hidratos de carbono, permitiendo quemar grasas y mantener el músculo, pero comprometiendo la nutrición neuronal.

¿El exceso de azúcar indica que los diabéticos no deberían tomar hidratos de carbono?

No, esto no es así.

  • En la diabetes tipo II (del adulto) se ha de reducir los alimentos dulces y promover una dieta mediterránea equilibrada y saludable, sin suprimir legumbres, cereales, frutas ni verduras.
  • En la diabetes tipo I (del joven) en la que no se produce insulina, se recomienda una dieta normal saludable sin excluir ningún grupo nutricional, ajustando la dosis de insulina a las unidades de hidratos de carbono consumidas.

La trampa de la fructosa

La fructosa es el azúcar naturalmente presente en la fruta. En ocasiones a muchos alimentos procesados tales como refrescos, bollería o zumos se les adicionan grandes cantidades de fructosa en lugar de sacarosa y se los presenta como alimentos más saludables. Esto ocurre principalmente en los llamados “alimentos aptos para diabéticos”, que al tener fructosa en lugar de glucosa pueden saltarse la regulación por insulina.

El metabolismo de la fructosa es levemente diferente al de la glucosa y, aunque cuando ambas se encuentran en exceso se estimula la producción de grasas, la fructosa se ha implicado en el aumento de la presión arterial, la acumulación de grasa en el hígado, el aumento de los triglicéridos y del colesterol malo LDL. Esto se produce porque la fructosa bloquea un enzima que degrada los lípidos, así como facilita la movilidad de triglicéridos del hígado a la sangre elevando el colesterol VLDL.

  • Importante señalar: la fructosa siempre se recomienda en frutas y miel como parte de una dieta equilibrada y saludable, y que son los productos procesados los que la contienen en grandes cantidades y deben evitarse.

Agustina Sánchez, tutora del Master en Calidad Alimentaria de IMF Business School

Links de interés:

  • Video publicado en internet por la Clínica Mayo (U.S.A): “Cómo la diabetes afecta el azúcar en sangre”.

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/diabetes/multimedia/blood-sugar/vid-20084642

  • Artículo online de: Diabetes Education Online, de Diabetes Teaching Center at the University of Califormia (San Francisco): “El hígado y el azúcar en sangre”.

https://dtc.ucsf.edu/es/tipos-de-diabetes/diabetes-tipo-2/comprension-de-la-diabetes-tipo-2/como-procesa-el-azucar-el-cuerpo/el-higado-y-el-azucar-en-sangre/

  • Artículo online del Centro de Investigación Biomédica en Red, Fisiopatología en la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN): “Glucosa o fructosa: nuevo estudio sobre el impacto del azúcar en el metabolismo y la salud cardiovascular”.

https://www.ciberobn.es/noticias/glucosa-o-fructosa-nuevo-estudio-sobre-el-impacto-del-azucar-en-el-metabolismo-y-la-salud-cardiovascular

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4 Responses

  • Buenas tardes, artículo muy interesante. El azúcar o sacarosa (remolacha, azúcar de caña), al ser un multisacárido, consta de dos monosacáridos: fructosa (50%) y glucosa (50%). Otros azúcares también pueden descomponerse en glucosa: maltosa (azúcar malteada), lactosa (leche), nigerosis (arroz negro), trehalosa (hongos), turanosa (miel), celobiosa (abedul leñoso), etc. Almidón, pectina, inulina y otros. Los carbohidratos complejos también se descomponen en glucosa, en el proceso de hidrólisis enzimática disminuyendo gradualmente el peso molecular, pero este proceso es más lento. De ahí el nombre: carbohidratos “lentos”. Buena suerte!

  • Buen día, les saluda Giancarlo Raul Arredondo Prada. Estudiante de la Ing. Biomedica de la Universidad Tecnológica del Perú. Me resulta muy interesante y fascinante como nuestro cuerpo puede ser tan dependiente del azúcar y si lo consumimos en poca o mucha cantidad puede ser muy perjudicial para nuestra salud. Por ello, estuve averiguando mas y pude encontrar información sobre ello en la revista “BUENA VIDA”. En dicho revista pude encontrar información adicional. Tal es el caso de nuestro cerebro, nuestro cerebro necesita de azúcar para poder funcionar. La glucosa es el combustible principal de las neuronas que le dan el funcionamiento principal al cerebro. El azúcar a partir de la oxidación catabolica puede llegar descomponerse en moléculas pequeñas y simples lo que permite ser utilizada como una fuente de energía. Antes de leer el articulo de la revista “BUENA VIDA”. no tenia conocimiento de la cantidad de azúcar que nuestro cerebro consume que viene a ser 5.6 miligramos de glucosa por 100 gramos de tejido cerebral por minuto. Esta información y mas la quise compartir con este blog que me dio camino para continuar averiguando del tema por ello, les comparto el link para complementar dicha información https://elpais.com/elpais/2018/05/28/buenavida/1527522543_389263.html

  • Un muy buen artículo y muy objetivo respecto a todos los diversos caminos que recorre el azúcar cuando entra a nuestro organismo. Si bien es cierto que los carbohidratos son fuente necesaria de energía para un individuo, diversos hábitos pueden que desencadenen desórdenes perjudiciales a nuestra salud. Como se menciona, el cuerpo almacena, la cantidad necesaria para que este llegue a todas las células del organismo; sin embargo un exceso propiciaría producción de grasa. Respecto a lo último el catedrático Pere Puigserver de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la universidad de Harvard; menciona que el exceso de azúcares no es un problema de azúcar sino de grasa; además con sus estudios liga el hecho de que haya una conexión entre el cáncer y la diabetes. En el siguiente artículo, https://www.elmundo.es/salud/2014/03/10/531a17c122601d9b0e8b458e.html también se denota el enfoque de expertos y autoridades sanitarias para ver al azúcar, como un peligro para la salud, cuestionando también el tema de los endulcorantes.

    Abril Arizaca
    Estudiante de Ing Biomédica
    Universidad Tecnológica del Perú

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