Formación del grupo de discusión

Un grupo de discusión se considera una unidad representativa de un determinado estrato social, grupo o colectivo. Esta unidad expresa ideas, valores, opiniones, actitudes… dominantes en ese estrato o colectivo concreto.

 

Para formar el grupo es necesario seleccionar a sujetos o individuos de distintas clases, de forma que puedan reproducir mediante su discurso o conversación las relaciones sociales más relevantes que existen en la realidad investigada. Así, el grupo deberá ser más o menos heterogéneo en características como la edad, la experiencia profesional, el puesto de trabajo… dependiendo de la finalidad del estudio.
En este punto, hay que prestar especial atención a lo que se conoce como “heterogeneidad excluyente”: es importante no incluir en un mismo grupo trabajadores con diferencias muy marcadas en determinadas características, como por ejemplo, individuos cuya edad pueda reproducir las relaciones padre/hijo, o personas de clase social muy diferente, que puedan reproducir relaciones propietario/proletario.

 

Un método para determinar qué personas van a participar en un grupo de discusión, solventando estas dificultades, puede ser hacer una selección aleatoria de trabajadores de la misma categoría o estatus dentro de la organización.

En cualquier caso, hay que tener presente que los miembros del grupo deberán seleccionarse siempre en función de su relación con el objetivo de la discusión.

Pero además de los participantes, en un grupo de discusión debe existir un moderador. Aunque el moderador del grupo no es el único determinante del éxito de una reunión, sí juega un papel importante en la misma. A la hora de elegir el moderador de un grupo de discusión, caben dos posibilidades:

  • Por un lado, se puede recurrir a un moderador externo a      la empresa. Esta solución tiene la ventaja de que los componentes del grupo se expresan con mayor libertad, pero por otro lado, tiene la desventaja de que si el moderador no está familiarizado con la cultura de la empresa, puede dar lugar a distorsiones en la interpretación de las distintas intervenciones de los participantes.
  • La otra alternativa es que la reunión la modere una persona de la propia organización. En este caso, quedarían solventadas las dificultades que plantea la posibilidad anterior, pero hay que tener mucho cuidado para que la persona seleccionada, por su estatus dentro de la empresa o por otras razones, no coarte la libertad de expresión de los miembros del grupo.

Preparación de la reunión

Para que la discusión del grupo sea efectiva, hay que tener en cuenta una serie de factores comunes a cualquier tipo de reunión, y que, aunque puedan parecer circunstanciales, juegan un papel importante en el buen desarrollo de la reunión.
Tamaño del grupo

El tamaño ideal para una discusión en grupo está entre 7 y 10 participantes. El límite inferior de siete viene determinado por la necesidad de que cada participante pueda interaccionar con libertad dentro del grupo, para lo cual debe haber suficientes posibles canales de comunicación, lo que en la práctica se da a partir de 5-7 participantes.

El límite superior de diez participantes queda establecido por el riesgo de que el grupo se fragmente durante la discusión. Grupos con más de 8-10 participantes suelen dividirse en pequeños subgrupos, haciendo imposible desarrollar una discusión única.

Convocatoria

Es necesario convocar a los participantes con tiempo suficiente. En la convocatoria se les deberá informar fundamentalmente del objetivo de la reunión. Además, es importante especificar el lugar, la hora, y la duración aproximada de la reunión.
 Momento de la reunión

Es aconsejable realizar las reuniones por la mañana. Se recomienda que la duración sea de alrededor de una hora, y en ningún caso deberá exceder las dos horas, ya que si se alarga demasiado puede disminuir el interés de los participantes y producirse la aparición de subgrupos.
Es importante asegurarse de que todos los participantes disponen de tiempo necesario para participar en la reunión, ya que de lo contrario se corre el riesgo de que las personas se sientan presionadas o desvíen su atención hacia temas ajenos a la discusión.

Es fundamental que durante el tiempo que dure la reunión se evite cualquier tipo de interrupción, como llamadas de teléfono, visitas para los participantes, etc.

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Licenciada en farmacia, Técnico superior en prevención de riesgos laborales (3 especialidades), Tutora de cursos ohsas y auditoria de sistema de gestión de la prevención, Experta en obras y Tutora curso de coordinador de seguridad y salud Formadora en PRL en IMF Business School.

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