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Higiene Industrial: Agentes químicos en centros sanitarios

¿Qué es higiene industrial?

La higiene industrial es una técnica de prevención de enfermedades laborales mediante la actuación en el medio ambiente de trabajo. En el sector salud, el uso de agentes químicos es tan habitual que se hace necesario un protocolo de prevención de riesgos laborales para evitar intoxicaciones. 

La definición considerada como oficial es la de la American Industrial Higiene Association (1959): “La higiene industrial es la ciencia de la identificación, evaluación y control de aquellos factores o agentes ambientales, originados por el puesto de trabajo o presentes en el mismo, que pueden causar enfermedad, disminución de la salud o del bienestar, o incomodidad o ineficiencia significativos entre los trabajadores o los restantes miembros de la comunidad”.

¿Qué son los agentes contaminantes?

En el medio ambiente laboral, están presentes una serie de agentes agresivos que pueden producir alteraciones en la salud de los trabajadores, si se está expuesto a ellos el tiempo suficiente.

Estos agentes agresivos reciben el nombre genérico de contaminantes.

Tipos de Agentes contaminantes

Los agentes contaminantes pueden ser de tres tipos, dependiendo de su naturaleza:

  • Agentes químicos: materia inerte
  • Agentes físicos: formas de energía
  • Agentes biológicos: seres vivos

Agentes Químicos en el Ámbito Sanitario

Los trabajos pertenecientes al sector sanitario, ya sea en hospitales, laboratorios, consultorios, o en otros espacios de atención al paciente, tienen riesgos laborales específicos originados por actividades, instalaciones y equipos específicos del sector sanitario.

Además de los riesgos propios asociados a todo lugar de trabajo, que en el caso de la actividad sanitaria se desarrolla en edificios cerrados, generalmente complejos tanto en dimensiones y distribución y que por su carácter son lugares compartidos por pacientes y familiares

Los establecimientos de salud utilizan habitualmente decenas de compuestos químicos que pueden ser peligrosos tanto para el ambiente como para la salud de los trabajadores y de la comunidad.

Algunos de ellos se han relacionado, entre otras enfermedades con malformaciones congénitas, cáncer y asma.

Estos compuestos alteran la calidad del aire interior de los hospitales y en muchos casos, una vez usados, se convierten en residuos peligrosos que, de no manipularse adecuadamente, tienen un alto impacto ambiental.

Los efectos de algunos de estos compuestos químicos sobre la salud de las personas y el ambiente son conocidos y han sido objeto de esfuerzos para eliminar o, al menos, minimizar su utilización, como por ejemplo, el mercurio, el DEHP (di(2-etilhexil)ftalato) o el óxido de etileno (usado como gas para esterilización en frío).

¿Qué son los agentes químicos?

Los agentes químicos son sustancias, preparados o mezclas, que se utilizan en el medio laboral con diversas funciones.

Hay miles de sustancias químicas conocidas y utilizadas en el mundo del trabajo.

Algunas de ellas son sustancias naturales, pero la mayoría son sintetizadas por el hombre.

El número de sustancias sintetizadas cada vez es mayor.

Todos los agentes químicos son capaces de producir efectos negativos sobre la salud de los trabajadores si los agentes químicos se encuentran en determinadas cantidades y si los trabajadores están expuestos a ellos el tiempo suficiente.

A los agentes contaminantes químicos se les denominan tóxicos, porque son sustancias ajenas al organismo capaces de causar un efecto nocivo en el hombre.

Para producir estos efectos negativos, es necesario que los agentes penetren en el interior del organismo.

Factores condicionados por el efecto tóxico

El efecto tóxico de estas sustancias está condicionado por una serie de factores.

Los factores más importantes son:

  • La vía de entrada del contaminante en el organismo.
  • El tiempo que permanezca el trabajador expuesto al agente contaminante, o tiempo de exposición.
  • La dosis, o cantidad de contaminante que logra penetrar en el organismo.
  • La susceptibilidad individual, o las especiales características de cada persona, que le diferencian del resto.

La vía de entrada determina en gran medida el potencial efecto tóxico del agente químico.

Un mismo agente contaminante puede producir distintos efectos según la vía por la que penetre.

Vías de entrada al organismo

Hay, fundamentalmente, cuatro vías de entrada al organismo:

Vía respiratoria

Es la vía más importante en el ambiente laboral.

La vía respiratoria es la más común y la más grave porque la mayor parte de las veces no somos conscientes de la presencia del contaminante en el aire y no podemos “dejar de respirar eternamente” para protegernos del contaminante.

Muchos tóxicos se dispersan por el aire en el ambiente de trabajo, pudiendo ser respirados.

Estos contaminantes en el aire pueden presentar varias formas:

  • Gases o vapores: se mezclan con el oxígeno del aire.
  • Materia particulada: incluye cualquier tipo de partícula, sólida o líquida, que se encuentra suspendida en el aire y puede ser inhalada.

En el caso de las partículas, el tamaño de estas determina el nivel máximo de alcance dentro de las vías respiratorias.

Es decir, las partículas más grandes quedarán retenidas en las zonas superiores, en la nariz, mientras que las partículas más pequeñas serán capaces de llegar hasta las zonas más profundas de los pulmones.

Éstas son las más peligrosas.

Vía dérmica

Vía de entrada muy importante en el medio laboral, la segunda más importante después de la respiratoria.

La piel es una barrera que nos separa y nos protege del ambiente exterior.

Sin embargo, algunas sustancias tóxicas tienen la capacidad de penetrar a través de la piel muy fácilmente, como algunos disolventes.

Vía digestiva

Es menos frecuente que las dos vías anteriores.

Normalmente, la entrada por esta vía, es decir, por ingestión, se produce por malos hábitos de higiene, como puede ser comer con las manos impregnadas con tóxico, fumar en el lugar de trabajo, masticar chicle durante la jornada laboral, comerse las uñas, etc.

En estas prácticas, se ingieren accidentalmente cantidades de tóxico que pasan al aparato digestivo.

Vía parenteral

Vía de entrada de contaminantes menos frecuente, aunque en determinadas profesiones puede ser más común (personal sanitario, personal de laboratorio, etc.).

La vía parenteral es la entrada del tóxico de manera directa a través de una discontinuidad de la piel, como pueden ser heridas, punciones, cortes, úlceras, etc.

Por estas zonas abiertas, el tóxico entra mucho más fácilmente al interior del organismo.

Esta vía de entrada es muy importante en los profesionales sanitarios, ya que en estos trabajos se producen numerosos accidentes por pinchazos con jeringuillas y otros objetos.

No todas las vías de entrada son iguales en cuanto a peligrosidad.

La más peligrosa es la vía parenteral, seguida de la vía inhaladora, ya que el tóxico absorbido pasa directamente a la sangre.

Los efectos producidos por los contaminantes químicos son muy variados y pueden ir desde una simple irritación local hasta el cáncer.

Prevención de los efectos tóxicos de los agentes químicos

La principal medida para la prevención de los efectos tóxicos de los agentes químicos es la identificación de la exposición a los mismos.

Es necesario conocer cuáles son las sustancias químicas que están presentes en el medio ambiente de trabajo, o que utilizamos con frecuencia para realizar distintas operaciones.

Para conocer las sustancias con las que trabajamos, es muy importante disponer del etiquetado de los productos químicos.

Todos los preparados químicos deben estar provistos del etiquetado correspondiente y de las fichas de seguridad, que proporcionan toda la información y las instrucciones necesarias tanto para manipular el producto con las debidas medidas de seguridad como para hacer frente a posibles medidas de emergencia, si fuesen necesarias.

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Adquisición de un producto químico

Tanto el etiquetado como las fichas de seguridad deben ser suministrados por el fabricante, por lo que, en el momento de la adquisición del producto, debemos asegurarnos de que está correctamente etiquetado y lleva las fichas de seguridad.

No debemos olvidar que el fabricante del producto químico está obligado a suministrar el producto correctamente etiquetado y con su ficha de seguridad química correspondiente.

A la hora de la adquisición de un producto químico, se deben exigir ambas cosas.

Una vez identificados los contaminantes, es importante saber la cantidad que hay en el ambiente de trabajo, es decir, la concentración.

Para medir la concentración, podemos utilizar aparatos de medida, que miden la concentración en el lugar de trabajo de manera directa, o podemos tomar una muestra y llevarla a analizar a un laboratorio, es decir, el análisis indirecto.

Cuando sepamos la cantidad de contaminante existente en el ambiente de trabajo, tenemos que compararla con criterios de referencia para saber si esta cantidad se encuentra por encima o por debajo de los valores que se consideran tolerables.

A nivel internacional, los criterios de referencia más utilizados son los TLVs de la ACGIH (American Conference of Governmental Industrial Hygienists o Asociación de Higienistas Americanos).

No obstante, a nivel nacional y cuando existan, se utilizan los Valores Límite Ambientales (VLAs).

Si los valores ambientales que encontramos están por encima de los valores tolerables de referencia, tenemos que tomar medidas correctoras y de control.

Las medidas de prevención deben aplicarse por orden de prioridad

  • Sobre el foco, es decir, sobre el lugar donde se genera el contaminante.
  • Sobre el medio, generalmente el aire, por donde se transmite el tóxico.
  • Sobre el trabajador, que recibe el contaminante.

Los distintos productos o sustancias manejados durante los trabajos de los diferentes departamentos médicos generan dentro del sector sanitario el riesgo de exposición de forma continuada.

Principales riesgos químicos hospitalarios

Los principales riesgos químicos hospitalarios vienen producidos por:

Agentes anestésicos

Los anestésicos son depresores del sistema nervioso central, que producen pérdida de consciencia, de sensibilidad, de motilidad y de la actividad refleja.

Se absorben por vía inhalatoria y los más utilizados son el Óxido de dinitrógeno, el Isoflurano, el Enflurano, el Halotano, el Metoxiflurano y el Desflurano.

Podemos encontrarnos el riesgo de exposición a anestésicos durante su aplicación en forma de gas (óxido de dinitrógeno) o líquidos que se aplican por vaporización asimilada por el enfermo, pero el resto puede ir a parar al ambiente o retornar al respirador.

Los espacios susceptibles de este riesgo suelen ser generalmente quirófanos y dependencias próximas a los mismos, salas de reanimación, salas de partos, salas de exploraciones en las que se aplican gases anestésicos.

Efectos sobre la salud que producen los anestésicos

Los efectos sobre la salud que pueden producir por su peligrosidad son, entre otros, los siguientes: infertilidad, problemas hepáticos, renales y neurológicos, malformaciones, etc.

En el caso del paciente, al ser la exposición muy breve, no suele afectarse, pero el personal de quirófanos, al estar sometido a exposiciones prolongadas, puede sufrir los efectos tóxicos de estas sustancias, siendo mayor el riesgo cuanto mayor sea el número de horas diarias de exposición y cuanto más próxima al aparato de anestesia es la posición que se ocupe en el quirófano.

Los trabajadores expuestos son médicos anestesistas, médicos que realicen intervenciones quirúrgicas, enfermeras y auxiliares de quirófano, personal sanitario de salas de reanimación, personal sanitario de salas de exploración donde se trabaja con anestesia general (endoscopias, determinadas exploraciones radiológicas), personal sanitario de salas de partos, etc

Agentes citostáticos

Según la NTP 740: Exposición laboral a citostáticos en el ámbito sanitario” del antiguo Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, hoy denominado Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo “los citostáticos son sustancias citotóxicas diseñadas y utilizadas para causar disfunción celular, inhibiendo el crecimiento de las células cancerosas mediante la alteración del metabolismo y el bloqueo de la división y la reproducción celular”

Este daño no es selectivo para las células tumorales, sino que afecta a todas las células del organismo, resultando efectos tóxicos adversos.

Por su carácter especialmente tóxico y su facilidad de absorción por vía dérmica, respiratoria, digestiva o parenteral, pueden provocar efectos carcinogénicos, mutagénicos y teratogénicos, así como reacciones alérgicas, pigmentaciones, dermatitis, mucositis, cefaleas, náuseas, vértigos, quemaduras etc

Este riesgo también puede darse durante las operaciones de preparación y administración de ciertos medicamentos.

Por ejemplo, en los tratamientos de quimioterapia puede darse el riesgo de exposición a fármacos citostáticos o a otros compuestos o a la inhalación de polvo por trabajar con sustancias sólidas o de aerosoles al manipular soluciones líquidas con jeringuillas o viales.

Las áreas de exposición son los servicios de Farmacia, hospitales de día (Oncohematología, Reumatología, etc.), plantas de hospitalización donde se administren (principalmente Odontología y Hepatología).

Desinfectantes y esterilizantes

La descontaminación, tanto de materiales como de instrumental, es una de las operaciones básicas comunes a todo el sector sanitario, cuyo objetivo es proteger del posible contagio de enfermedades causadas por microorganismos a los trabajadores y enfermos que entran en contacto con objetos y materiales médicos.

Los agentes desinfectantes y esterilizantes son usados en múltiples ámbitos de la actividad sanitaria.

Cualquier profesional sanitario que los utilice o que trabaje en zonas donde se empleen: quirófanos, plantas hospitalización, centros de salud, esterilización, laboratorios, urgencias, etc., están expuestos a ellos.

Las características principales de estos agentes químicos son, una alta actividad de reacción y una buena capacidad de penetración, para que el agente llegue a todos los puntos del objeto o material que puedan estar contaminados.

Dos características que los confieren su potencial peligrosidad, siendo la mayoría irritantes para la piel y las mucosas.

En el caso de los agentes gaseosos, la vía respiratoria, es la vía de entrada más relevante, y en el caso de los agentes líquidos, también puede tener relevancia la vía dérmica.

Formaldehído

El formaldehído es uno de los compuestos orgánicos básicos más importantes de la industria química.

El formaldehído (también llamado metanal o aldehído fórmico) es un aldehído que se presenta a temperatura ambiente en forma de gas incoloro de olor acre y sofocante.

En solución acuosa se denomina formol o formalina

Principalmente se utiliza para fijación de muestras de tejidos.

Es un buen conservante, por lo que también se utiliza para conservar las muestras de tejidos, órganos o incluso cadáveres.

En forma gaseosa se utiliza como esterilizante en cabinas de seguridad biológica.

Las personas pueden verse expuestas principalmente por medio de la inhalación del formaldehído como gas o vapor de aire o por absorción de líquidos que contengan formaldehído a través de la piel.

Hay trabajadores que pueden estar expuestos a niveles más altos de formaldehído que el público en general; son los trabajadores que producen formaldehído o productos que contienen formaldehído, así como auxiliares de laboratorio, ciertos profesionales de atención médica y empleados de depósitos de cadáveres.

El formol se utiliza principalmente en servicios de Anatomía Patológica, quirófanos y salas de Partos.

En menor medida, también se utiliza en centros de salud y ambulatorios; consultas o gabinetes de especialidades donde se obtienen muestras que precisan conservación en formol, genética, etc

Humos quirúrgicos

La aplicación de las nuevas tecnologías a la medicina ha supuesto la aparición o el incremento de factores añadidos de riesgo para el personal sanitario.

Uno de ellos podría ser el humo quirúrgico, que es una colección de partículas suspendidas en el aire procedente de la destrucción térmica de huesos o tejidos

Los humos quirúrgicos son los agentes volátiles producidos durante el electro cauterización, cirugía láser o bisturí ultrasónico.

El área de mayor exposición es el quirófano, donde se utilizan los bisturís que generan el humo quirúrgico; y por ende los trabajadores más expuestos son los cirujanos, instrumentistas y el resto de personal sanitario de quirófano presente durante las intervenciones en las que se emite este contaminante (anestesista, enfermera, auxiliares) o el médico que utilice el bisturí eléctrico en centros no hospitalarios, junto con el personal sanitario presente durante esta intervención.

El desarrollo de la cirugía endoscópica ha venido a añadir nuevas preocupaciones.

Así, en las intervenciones por laparoscopia el humo quirúrgico y la columna de humo generado no pueden ser absorbidos por el peritoneo del paciente, hecho que disminuye la visibilidad durante la intervención quirúrgica y hace necesaria su extracción.

Las partículas aerosolizadas dificultan la visión por colocarse sobre las lentes del laparoscopio o por permanecer en suspensión entre el laparoscopio y el objetivo quirúrgico.

Por ello, para restablecer la visibilidad en el campo quirúrgico, se requiere la limpieza de las capas de partículas sobre las lentes del laparoscopio, así como la expulsión al exterior o la aspiración del gas y las partículas aerosolizadas.

Parece ser que los instrumentos monopolares son los que ocasionan el mayor deterioro de la visibilidad, mientras que los bipolares y los ultrasónicos son los que menos la afecta.

En cualquier caso, la persona encargada de la extracción del aerosol o la columna de humo es la que más sufre sus consecuencias

Los efectos sobre la salud que más se dan son la irritación respiratoria; el riesgo biológico; la carcinogenicidad; dolor de cabeza, fatiga, náuseas, vómitos y arritmias.

Látex

El látex es un líquido lechoso obtenido del árbol tropical Hevea brasiliensis o árbol del caucho

En el ámbito sanitario existe además riesgo de exposición a compuestos como el látex, (presente en guantes, sondas, drenajes, fonendos, manguitos de tensión, ambús, sistemas de infusión venosa, compresores, tapones viales, etc) o disolventes (acetona, alcohol metílico, benceno, fenol, hexano, mercurio metálico, tolueno, xileno, etc.) usados en laboratorios y trabajos de mantenimiento y limpieza, etc.

La alergia al látex constituye un importante problema de salud entre los trabajadores sanitarios, tanto por su elevada prevalencia como por la gravedad de las reacciones que puede producir.

En los casos de trabajadores alérgicos al látex pueden darse casos que van desde dermatitis por contacto, urticaria y edemas locales o generalizados, rinitis, conjuntivitis o asma si se ven afectadas membranas mucosas, hasta problemas respiratorios y anafilaxis en casos extremos

Mercurio

El mercurio y los compuestos mercuriales constituyen según la OMS uno de los diez grupos de productos químicos con mayores repercusiones en la salud pública.

Según la OMS son muy peligrosos y son necesarias más medidas para evitar sus repercusiones negativas en la salud.

Es un metal pesado presente en la naturaleza en diversas formas químicas, siendo el único metal que en su forma pura (A temperatura y presión ambiente) se presenta como un líquido blanco plateado que se evapora con facilidad pudiendo permanecer en la atmósfera hasta un año.

Así mismo, metales pesados actúan sobre el sistema nervioso central limitando o reduciendo la actividad cerebral o produciendo afecciones del tipo renal.

EL mercurio se utiliza sobre todo en los termómetros de bulbo para medida de la temperatura de pacientes (contienen unos 2 gramos por termómetro) y en esfigmomanómetros de columna.

También está presente en barómetros y termómetros de pared, porque en ciertas técnicas diagnósticas se precisa conocer la temperatura y presión ambiente, y en los tubos fluorescentes en forma de vapor y en muy pequeñas cantidades.

El mercurio que contienen los termómetros, esfigmomanómetros, etc. puede pasar al ambiente laboral porque se rompen fácilmente

Los vapores del mercurio son tóxicos y corrosivos.

El mercurio es dañino por inhalación, ingestión y contacto.

Puede absorberse por la piel.

También es muy irritante para la piel, ojos y vías respiratorias.

Cualquier persona que trabaje en centros sanitarios que utilicen de forma habitual dispositivos conteniendo mercurio, puede estar expuesta al mercurio; aunque existen mayores exposiciones en las plantas de hospitalización

Otros: Metacrilato de metilo, xilenos

Por ultimo, indicar que, según datos de las respuestas a los cuestionarios de las encuestas del ‘European Survey of Enterprises on New and Emerging Risks’ (Esener), los principales riesgos emergentes de los profesionales sanitarios que cabe esperar en Europa a partir de los cambios contextuales y los riesgos actuales, se prevé un aumento de la exposición a agentes químicos relativamente nuevos, como los nanomateriales, con consecuencias desconocidas para los trabajadores.

El personal que maneje estos materiales debe adoptar precauciones extraordinarias y hay que seguir investigando además sobre sus posibles efectos.

 

Os dejamos una publicación que pretende “ofrecer una visión profunda de los principales agentes químicos presentes en el ámbito sanitario, recopilando la información obtenida de diferentes fuentes de reconocido prestigio, así como las medidas preventivas que se muestran más eficaces en la actualidad para evitar los riesgos asociados a esta exposición”.

Esta publicación, elaborada por ANMTAS, es una Asociación Científica, que aglutina a expertos en Prevención de Riesgos Laborales, entre los que se incluyen Médicos/as del Trabajo, Enfermeros/as del Trabajo y Técnicos/as en Prevención de Riesgos Laborales pertenecientes al medio sanitario hospitalario y extrahospitalario.

Tanto del sector público como privado trata específicamente sobre los agentes químicos presentes en el ámbito sanitario, lo cual representa una dificultad importante para los profesionales relacionados con la Prevención de Riesgos Laborales que trabajan en este sector, con la profundidad y rigor que demandan los profesionales que actualmente se dedican a la prevención de riesgos laborales en nuestro sector.

Otros riesgos

No debemos olvidar otro tipo de riesgos, como los riesgos producidos por otros factores higiénicos (biológicos y físicos -radiaciones, ruido, etc), de seguridad en el trabajo (resbalones, tropezones, caídas) o ergonómicos (levantar, empujar, posiciones forzadas, movimientos repetitivos, posturas prolongadas en posición vertical o sedante) o psicosociales (horas de trabajo, exigencias emocionales, estrés, etc…).

El estrés, la violencia y el acoso laboral son problemas importantes para la salud y la seguridad en el trabajo.

Todos estos riesgos psicosociales alcanzan una importancia de primer orden en el sector de la asistencia sanitaria y los servicios sociales, seguidos por la educación y la administración pública.

Podéis, además consultar, también la siguiente fuente: “RIESGOS BIOLÓGICOS Y QUÍMICOS EN EL SECTOR SANITARIO

Las dos pestañas siguientes cambian el contenido a continuación.
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Directora General de IMF Institución Académica y Presidenta del Cela Open Institute

Formación recomendada:

Master en Prevención de Riesgos Laborales

Master Oficial Prevención de Riesgos Laborales

Centro de formación: IMF
Lugar: Online
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Los agentes químicos en los centros sanitarios son muy variados. Conoce los principales riesgos químicos en el sector salud.