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Metodologías para la evaluación de riesgos: ¿cuál elegir?

La evaluación de riesgos es una de las obligaciones básicas de la LPRL, ya que con el fin de que el empresario aplique las medidas que integra el deber general de prevención, se establecen los principios generales de la acción preventiva, entre los que se encuentra el deber de evaluar los riesgos que no se puedan evitar (art. 15.1).

Conviene aclarar que no es un fin en sí mismo, sino un paso intermedio para poder planificar la acción preventiva en las empresas: “Los instrumentos esenciales para la gestión y aplicación del plan de prevención de riesgos, que podrán ser llevados a cabo por fases de forma programada, son la evaluación de riesgos laborales y la planificación de la actividad preventiva” (art. 16.1).

La evaluación de riesgos es una herramienta indispensable en la actividad preventiva, mediante la cual se obtiene la información precisa para determinar las decisiones apropiadas en orden a adoptar las medidas necesarias de prevención y su planificación, estableciendo las prioridades correspondientes.

Metodologías para la evaluación de riesgos

Método W. Fine

Método sencillo que permite establecer prioridades entre las distintas situaciones de riesgo en función del peligro causado por cada uno de ellos. Tal sistema de prioridad está basado en la utilización de una fórmula simple para calcular el peligro en cada situación de riesgo y, de este modo, obtener un grado de peligrosidad que indique la urgencia de una acción correctora.

La gravedad de un peligro debido a un riesgo reconocido se calcula mediante una fórmula que da como resultado un valor numérico, considerando tres factores: las consecuencias de un posible accidente debido al riesgo, la exposición a la causa básica y la probabilidad de que ocurra la secuencia completa del accidente y sus consecuencias.
La fórmula del grado de peligrosidad es la siguiente:

Grado de peligrosidad = Consecuencias x Exposición x Probabilidad

Método simplificado

El riesgo se determina como el producto de dos conceptos, la probabilidad de que determinados factores de riesgo se materialicen en daños y la magnitud de los daños o consecuencias. Por este motivo, definimos el riesgo como el conjunto de daños esperados por unidad de tiempo.

Para poder valorar el riesgo de una manera objetiva, hay que cuantificar la probabilidad y las consecuencias. La probabilidad de un accidente puede ser determinada, en términos precisos, en función de las probabilidades del suceso inicial que lo genera y de los siguientes sucesos desencadenantes.

Existen muchos riesgos denominados convencionales, en los que la existencia de unos determinados fallos o deficiencias hace muy probable que se produzca un accidente. La aplicación del método se refiere, precisamente, a este tipo de riesgos. En el concepto de probabilidad está integrado el término exposición de las personas al riesgo.

  • Daño esperable: La materialización de un riesgo puede generar consecuencias diferentes (Ci), cada una de ellas con su correspondiente probabilidad (Pi). El daño esperable de un accidente estaría determinado por la expresión: Pi x Ci El método permite cuantificar la magnitud de los riesgos existentes y, en consecuencia, jerarquizar racionalmente su prioridad de corrección.
  • Nivel de riesgo: El nivel de riesgo (NR) será el producto del nivel de probabilidad (NP) por el nivel de consecuencia (NC), lo podemos expresar como: NP x NC
  • Nivel de probabilidad: Conviene aquí adelantar que, a su vez, el nivel de probabilidad (NP) viene dado por el nivel de deficiencia (ND) y por el nivel de exposición (NE), es decir: ND x NE

Procedimiento de actuación

  • Consideración del riesgo que se analiza.
  • Elaboración del cuestionario de chequeo sobre los factores de riesgo que posibiliten su materialización.
  • Asignación del grado de importancia a cada uno de los factores de riesgo.
  • Cumplimentación del cuestionario de chequeo en el lugar de trabajo y estimación de la exposición y de las consecuencias normalmente esperables.
  • Estimación del nivel de deficiencia del cuestionario aplicado.
  • Estimación del nivel de probabilidad a partir del nivel de deficiencia y el nivel de exposición.
  • Contraste del nivel de probabilidad a partir de datos históricos disponibles en la empresa o en estadísticas del sector.
  • Estimación del nivel de riesgo a partir del cálculo del nivel de probabilidad y de las consecuencias.
  • Establecimiento de los niveles de intervención, considerando los resultados obtenidos y su justificación socioeconómica.
  • Contraste de los resultados obtenidos con los estimados a partir de fuentes de información precisas, así como de la experiencia.

Método del INSS

Un proceso general de evaluación de riesgos se compone de las siguientes etapas:

Clasificación de las actividades de trabajo

Un paso preliminar a la evaluación de riesgos es preparar una lista de actividades de trabajo, agrupándolas de forma racional y manejable. Una posible forma de clasificar las actividades de trabajo es la siguiente:

  • Áreas externas a las instalaciones de la empresa.
  • Etapas en el proceso de producción o en el suministro de un servicio.
  • Trabajos planificados y de mantenimiento.
  • Tareas definidas, por ejemplo: conductores de carretillas elevadoras.

Para cada actividad de trabajo puede ser preciso obtener información, entre otros, sobre los siguientes aspectos:

  • Tareas: duración y frecuencia.
  • Lugares donde se realiza el trabajo.
  • Quién realiza el trabajo, tanto permanente como ocasional.
  • Otras personas que puedan verse afectadas por las actividades de trabajo (por ejemplo: visitantes, subcontratistas, público).
  • Formación que han recibido los trabajadores sobre la ejecución de sus tareas.
  • Procedimientos escritos de trabajo o permisos de trabajo.
  • Instalaciones, maquinaria y equipos utilizados.
  • Herramientas manuales o movidas a motor.
  • Instrucciones de fabricantes y suministradores para el funcionamiento y mantenimiento de planta, maquinaria y equipos.
  • Tamaño, forma, carácter de la superficie y peso de los materiales.
  • Distancia y altura a las que han de moverse de forma manual los materiales.
  • Energías utilizadas (por ejemplo: aire comprimido).
  • Sustancias y productos utilizados y generados en el trabajo.
  • Estado físico de las sustancias utilizadas (humos, gases, vapores, líquidos, polvo, sólidos).
  • Contenido y recomendaciones del etiquetado de las sustancias utilizadas.
  • Requisitos de la legislación vigente sobre la forma de hacer el trabajo, instalaciones, maquinaria y sustancias utilizadas.
  • Medidas de control existentes.
  • Datos reactivos de actuación en prevención de riesgos laborales: incidentes, accidentes, enfermedades laborales derivadas de la actividad que se desarrolla, de los equipos y de las sustancias utilizadas. Debe buscarse información dentro y fuera de la organización.
  • Datos de evaluaciones de riesgos existentes, relativos a la actividad desarrollada.
  • Organización del trabajo.

Análisis de riesgos

Identificación de peligros

Estimación del riesgo

Severidad del daño

Para determinar la potencial severidad del daño se considera:

  • Partes del cuerpo que se verán afectadas.
  • Naturaleza del daño, graduándolo desde ligeramente dañino a extremadamente dañino.
Probabilidad de que ocurra el daño

La probabilidad de que ocurra el daño se ha graduado, desde baja hasta alta, con el siguiente criterio:

  1. Probabilidad alta: El daño ocurrirá siempre o casi siempre.
  2. Probabilidad media: El daño ocurrirá en algunas ocasiones.
  3. Probabilidad baja: El daño ocurrirá raras veces.

A la hora de establecer la probabilidad de daño, se ha considerado si las medidas de control ya implantadas son adecuadas.

Los requisitos legales y los códigos de buenas prácticas para medidas específicas de control también desempeñan un papel importante. Además de la información sobre las actividades de trabajo, se debe considerar lo siguiente:

  • Trabajadores especialmente sensibles a determinados riesgos (características personales o estado biológico).
  • Frecuencia de exposición al peligro.
  • Fallos en el servicio. Por ejemplo: electricidad y agua.
  • Fallos en los componentes de las instalaciones y de las máquinas, así como en los dispositivos de protección.
  • Exposición a los elementos.
  • Protección suministrada por los EPI y tiempo de utilización de estos equipos.
  • Actos inseguros de las personas (errores no intencionados y violaciones intencionadas de los procedimientos).

Valoración de riesgos: decidir si los riesgos son tolerables

El resultado de una evaluación de riesgos debe servir para hacer un inventario de acciones con el fin de diseñar, mantener o mejorar los controles de riesgos. Es necesario contar con un buen procedimiento para planificar la implantación de las medidas de control que sean precisas después de la evaluación de riesgos.

Los métodos de control deben escogerse teniendo en cuenta los siguientes principios:

  • Combatir los riesgos en su origen.
  • Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos y métodos de trabajo y de producción, con miras en particular a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud.
  • Tener en cuenta la evolución de la técnica.
  • Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro. Adoptar las medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
  • Dar las debidas instrucciones a los trabajadores.

Por Carlos Moya.

Formación Relacionada

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