Seguridad Alimentaria: cómo se alimentaban los primeros astronautas

El inicio de la carrera espacial fue el inicio de la nueva era de la alimentación, cuyos principios estaban repletos de desconocimiento y mucha preocupación, acerca de la forma en la que el metabolismo del cuerpo en general, y del sistema digestivo en particular reaccionaría hacia los procesos como el consumo, digestión, almacenamiento, etc. en microgravedad.

Los soviéticos fueron los primeros en viajar al espacio, seguidos de los norteamericanos; la cantidad y tipo de comida que comieron los primeros astronautas ha cambiado mucho desde estos primeros vuelos, donde los alimentos básicos estaban orientados a satisfacer el hambre de la tripulación en vez de a cubrir sus necesidades nutricionales.

Los primeros alimentos que se llevaron al espacio fueron alimentos deshidratados que eran populares entre los soldados durante las campañas militares; se basaban en envasar alimentos en tubos y cubos. Hoy en día se conforma de una dieta equilibrada que satisface las necesidades energéticas y nutricionales del personal durante la duración de la misión.

Evolución de la Comida Espacial

Los primeros suministros alimentarios de la NASA eran diseñados para ocupar el menor espacio posible debido a las limitaciones de masa y volumen que pueden ser almacenados en las naves.

En el Programa Gemini de la NASA, el suministro de alimentos se basaba en cubitos pequeños de carne, fruta, postres y pan, los cuales fueron diseñados para ofrecer 2.890 Kcal en 730g de alimento envasado; la aceptabilidad de estos cubitos no fue bien recibida por la tripulación, ya que el hecho de tener que rehidratar los cubos liofilizados se volvió engorroso y, además, los que tenían el formato de bocado se desmontaban dificultando la ingesta, devolviendo parte de esas provisiones intactas a la Tierra.

En el Apolo 7 se introdujeron más alimentos rehidratables aunque los anteriormente consumidos en el Programa Gemini seguían formado parte de la alimentación diaria.

Con estas nuevas incorporaciones, se incrementó la cantidad de comida ingerida por los astronautas hasta alcanzar los 1.100g de comida al día, ya que, en un primer momento, los alimentos eran diseñados para ofrecer una gran densidad nutritiva y energética; actualmente se priorizan los aspectos organolépticos y psicológicos de los astronautas, ya que así se contribuye a un mayor consumo de alimentos y mejor estado nutricional de la tripulación.

En el Skylab de la NASA se incrementó la variedad de alimentos disponiendo de 72 de ellos, entre los que la tripulación podía elegir; muchos se envasaban en latas de aluminio para alargar su vida útil; también se empezaron a incorporar congeladores, refrigeradores y equipos para el calentamiento de los alimentos, puesto que muchos de ellos se presentaban en otros formatos como envasados y enlatados.  

En el siguiente enlace podéis obtener más información sobre los datos presentados: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2174-51452015000200008

Relación entre la densidad nutritiva y la masa

Con el fin de reducir la masa de los alimentos sin perder calorías, y para favorecer el estado nutricional los médicos recomendaron aumentar la cantidad de grasas hasta el máximo recomendado (35%), reduciendo la ingesta de hidratos de carbono y proteína; esto contribuyó a la disminución total de la masa de la comida, reduciendo el peso a 321g por persona al día.

La sustitución de una de las comidas diarias por un sustituto de comida mostró otra reducción en el peso en 240g; por lo tanto, combinando ambas comidas se dedujo una reducción del 36% del peso total de la comida necesaria.

Diferentes alimentos estudiados por la NASA

Por otro lado, la NASA estudió diferentes alimentos con el fin de conocer la relación entre la densidad energética y nutritiva con la masa y así identificar los alimentos con mayor fuente de nutrientes y energía, entre los cuales se incluyen vegetales, sopas, huevos, frutas, cereales, pan, bebidas, entrantes, legumbres, nueces y postres.

Los nutrientes que se estudiaron fueron el calcio, hierro, proteína, vitamina A, vitamina C, tiamina, riboflavina, vitamina B, folato, vitamina D, vitamina E, magnesio, potasio, zinc, fibra y ácido pantoténico.

De estos alimentos seleccionados, los que más nutrientes contenían eran las sopas, bebidas y vegetales, pero aportaban pocas calorías por lo que para obtener un equilibrio entre los nutrientes y aporte calórico se concluyó que las nueces eran los alimentos que cumplían un papel nutritivo y calórico.

Calidad de los alimentos en misiones espaciales

La vida útil de los alimentos de la NASA era de 18 a 24 meses, pero en misiones de larga duración, estos alimentos tenían un gran impacto psicológico en los astronautas; los alimentos usados para las misiones tripuladas se evaluaron usando métodos sensoriales para su aceptabilidad mediante un estudio a 30 consumidores.

Este estudio realizado por el Johnson Space Center entre 2003 y 2008 mostró qué cambios sufrían los alimentos termo estabilizados; a continuación, se presenta el enlace para ampliar la información de este estudio:

Con el fin de mejorar la calidad de los alimentos, se han evaluado 2 nuevas tecnologías: altas presiones (HHP) y esterilización por microondas. Las altas presiones llegan a 6.000 atmósferas aproximadamente, con o sin calor se inactivan los microorganismos, conservando la frescura y la calidad de los alimentos, aumentando la vida útil.

Al igual que con la radiación por microondas que a altas temperaturas (129ºC) y tiempos cortos (10 min) se consigue una mayor calidad organoléptica en los alimentos, más que con técnicas actuales como la termo estabilización.

En conclusión, la alimentación espacial ha experimentado muchos cambios y ha ido evolucionando con el objetivo de dar más importancia a las características organolépticas de los alimentos de la tripulación siempre y cuando el aporte nutricional sea el recomendado por los profesionales de Nutrición y Dietética. A parte de la obtención de las calorías y nutrientes necesarios, hoy día, hay más objetivos que alcanzar, como reducir los residuos generados.

Hay que seguir investigando la forma de reducir alteraciones significativas en el metabolismo en misiones de larga duración, para que la tripulación no sufra consecuencias de malnutrición; en las misiones cortas la posible malnutrición es más leve ya que el tiempo del viaje es menor y, por lo tanto, las consecuencias son reversibles.

Pero en las misiones largas de hasta varios años, la existencia de una malnutrición puede generar problemas de salud graves y hasta peligrosas para los astronautas. Por eso es crucial que exista una aceptabilidad de los alimentos por parte de la tripulación, es por ello por lo que también se fomentan las comidas en grupo para reducir el estrés durante las misiones.

Marta Pérez Iriarte, Master en Calidad, Higiene y Seguridad Alimentaria de IMF Smart Education.

Enlace de interés

En el siguiente enlace podéis obtener más información sobre los datos presentados: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2174-51452015000200008

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