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¿Existe la guerra de talento o es una leyenda? Cómo salir de ella

En Recursos Humanos nos lanzamos a por el talento como un niño cuando ve chucherías. Pero algunas organizaciones tienen más dificultades que otras para encontrarlo. Tenemos talento dentro y existe fuera, pero ¿por qué para algunos existe la famosa guerra de talento? ¿Os cuesta encontrarlo o es porque nos lo quitan?

Talento, haberlo haylo

Cuando hablamos de guerra de talento, me imagino a las organizaciones en plena batalla tratando de proteger su talento y de ir en busca de la piedra preciosa que tanto escasea. Pero cuanto más hablo con profesionales, me doy cuenta de la incongruencia de la idea. Talento hay a raudales, pero las organizaciones parecen tener algunas dudas o dificultades.

Cuando no nos entendemos, surgen los conflictos y las dificultades. Ahí aparece la guerra de talento. Pero si nos fijamos bien qué sucede, nos daremos cuenta de que la base de todo está en 2 aspectos: conocernos bien y saber a quién necesitamos. Muchas empresas andan por ahí gritando: “necesitamos triángulos, necesitamos triángulos”. Y por el espacio van los profesionales en busca de nuevos proyectos gritando: “soy un círculo, soy un círculo”. ¿Qué está pasando?

Hablamos el mismo idioma, pero no nos entendemos. Quizás las organizaciones no se han parado nunca a preguntarse si lo que necesitan son realmente triángulos, o son círculos. Puede que, tras un proceso de autoconocimiento, donde la cultura es la base y el ADN sobre el que rige la empresa, nos descubramos reconociendo que lo que necesitamos son círculos. O sí confirmamos que necesitamos triángulos. La idea es que sepamos bien qué necesitamos, pero, sobre todo por qué.

Del mismo modo, a los profesionales no se les enseña ni a conocerse bien ni a mostrar su talento para ganar empleabilidad. Por eso aparecen discordancias como la famosa guerra de talento.

¿Sabemos quiénes somos?

Una de las dificultades que tiene una organización para definir su cultura, es la de entender que necesita conocerse bien para definir el talento que realmente necesita. No podemos gustar a todo el mundo, así que es mejor ser honestos, primero con nosotros mismos y luego con los demás.

Para no encontrarnos esa guerra de talento, hay que primero definir qué tipo de talento queremos y saber realmente si lo que pasa es que todo el mundo se ha lanzado a querer lo que más brilla, o si es lo que de verdad se necesita. De hecho cuando más nos conocemos, mejor atraemos, porque no es necesario casi hacer nada. Nos mostramos y atraemos y aparece el vínculo que nos conecta: el Inbound Recruiting precisamente nos enseña a ser atractivos sin tener que salir a llamar a la puerta del talento casi, cuando lo necesitamos.

En ocasiones, nos vamos fuera a tratar de buscar algo que incluso tenemos dentro. El hecho de tener un Mapa de Talento diferencial nos enfoca hacia qué profesionales tenemos en casa, para poder entender de qué manera están desarrollándose o quedándose estancados. Quizás la guerra de talento la tenemos dentro y no somos conscientes. Antes de buscar algo fuera, asegúrate de no tenerlo ya.

Solucionar problemas, no medallas

Las organizaciones tienen otra dificultad, y es que al haberse ajustado a los famosos DPT (Descripciones de Puesto de Trabajo), limitamos mucho la búsqueda. Los profesionales de RRHH que llevan a cabo los procesos de selección, se las ven y desean muchas veces para encontrar ese mirlo blanco que dé la respuesta encajada que quieren en la organización. Pero debemos aprender a verlo desde otro prisma. No se trata de buscar lo que nos han pedido, sino de entender qué problemáticas debemos solucionar. A partir de ahí el puesto desaparece como lo tenemos entendido, porque vemos a la persona, no a un rol profesional: job crafting.

La guerra de talento desaparece cuando entendemos que las personas tienen competencias técnicas, que resuelven las funciones necesarias para llevar a cabo el puesto. Pero también tienen soft skills, que son las que una persona adquiere y desarrolla a lo largo de su vida. Esas habilidades aparecen en la interacción con otras personas, en las relaciones. En cualquier empresa, nos relacionamos y es importante detectar qué tipo de las llamadas habilidades blandas, vamos a valorar y a querer entre nuestros equipos, porque ahí es donde vas a tener que apoyarte más.

Adiós guerra de talento

Cuando una persona no es experta en un programa informático que querrías, pero tiene una capacidad de aprendizaje y una proactividad de la leche, ¿no la querrías en tu equipo? Pues ahí es donde desaparece la guerra de talento.

Debemos ver a la persona en su conjunto, no como CV’s que vienen en cajitas inamovibles. Porque ahí es donde nos metemos en esa guerra al parecer con nuestra competencia para tratar de ganar cuantos más profesionales top mejor. No se trata de tener a los mejores, se trata de tener a los mejores profesionales que mejor encajan contigo. Y ahí seguro que no hay tanto problema porque sabremos conectar con esas personas y valorar muchas más cosas que hasta ahora estábamos obviando.

¿Vas a la guerra para encontrar talento o eres de los que se conoce y sabe qué necesita y cómo desarrollarlo? Para salir de la batalla, es mejor saber cómo comprometer, fidelizar y atraer el talento que más conecta con nosotros.

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Especialista en Employer Branding y asesora de Gestión del Talento en las empresas. Apasionada de la comunicación, las personas y cómo potenciar sus habilidades. Su objetivo es conectar a las personas en su entorno de trabajo.

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