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La salida de Messi. ¿Cómo puede llegar a dañar la salida de un gran empleado?

Estos días una noticia ha sacudido a los seguidores del fútbol, y no solo en este país. La salida de Messi del FC Barcelona ha ocupado y sigue ocupando titulares y artículos en toda la prensa internacional. Un empleado que ha marcado tanto, no solo en el equipo o en la propia organización, sino que ha tenido impacto en todo el sector, es ciertamente relevante. Para Recursos Humanos es un caso a analizar, y eso es lo que vamos a tratar de hacer, por lo menos para entender cómo puede dañar una salida de este tipo, para una organización.

Messi más allá del fútbol

No hace falta hacer un análisis futbolístico para entender de qué manera la salida de Messi es un caso que traspasa el mundo del deporte. Lionel Messi es una superestrella, hasta hace pocos días ligada con el FC Barcelona. El jugador con 34 años ha formado parte de esta organización desde que era un niño, llegado de Argentina para poder desarrollar su carrera dentro de este club.

¿Cómo podemos extrapolar la salida de Messi a cualquier organización? Cierto es que, pretender que una organización funcione con un equipo en el que busquemos a un Messi para ganar, puede ser arriesgado. La sinergia entre los diferentes jugadores permitía que Messi fuera Messi dentro del campo, así como él aportaba para que el conjunto en sí rodara como lo hacía. Pero la inteligencia de una organización parte de identificar el talento de cada uno de sus miembros y ponerlo a brillar.

Empleados que marcan época

Pero nadie brilla solo. Cuando hablamos de un referente, lo hacemos porque detrás hay mucho más. Aunque sí, si esta salida es tan impactante, es porque es Messi, cierto. Así que, si buscamos las razones, nos daremos cuenta de qué hace que esté siendo tan controvertido.

21 años en la misma casa

Un empleado que se tiene que despedir tras 21 años en la misma compañía siendo el que más ha conseguido, evidentemente tiene un gran impacto, en todos los sentidos. La salida de Messi es un adiós al club de su vida, y cualquier empleado que ha salido con todo ese recorrido, lo sabe. No solo se trata de que ocupemos una silla en la oficina durante tanto tiempo. Marcamos o no marcamos, y ahí es donde cada empleado debe cuestionarse qué huella está dejando. Tanto en el equipo como en la organización.

Buscar un Messi en todos nuestros empleados, es tarea complicada, pero debemos ir a por aquello que haga que se consigan nuestros objetivos. Y entender cómo debe ser nuestro equipo y qué necesitamos, es clave para ello. Entendamos qué daño podría causar que uno de ellos, no estuviera.

Las despedidas no son iguales si eres Messi o si eres alguien que casi nadie puede recordar. Y evidentemente tampoco será lo mismo si has estado unos meses o 21 años trabajando en la misma compañía.

Gran equipo juntos

En los deportes de equipo, se consigue ganar cuando varios factores se dan. Uno de ellos es la cohesión entre todos los miembros. Porque lograr un premio, de forma aislada, puede ser alcanzable si mínimamente se reúnen unas condiciones. Pero mantener eso durante cierto tiempo, requiere de personas que lo tengan integrado. Y no se trata de darle al balón solo. Es importante que exista algo más que un equipo técnico, algo más que unas competencias técnicas para con el objetivo. Se ha demostrado que los mejores equipos, lo han sido porque las personas que había allí mantenían buenos vínculos y relaciones. En el momento en el que por ahí hay fisuras, quedan expuestas las posibles incidencias que afecten para llegar a conseguir lo esperado.

Una organización debe buscar un liderazgo común, no marcado en una única persona. Tener a un gran líder puede hacer que haya una gran marca y millones de seguidores. Pero si el gran líder se va, ¿qué sucede con la marca y con sus seguidores? Eso es lo que debe hacernos entender cuán de importante es al liderazgo compartido para generar una gran familia que soporte los diferentes desafíos que se planteen.

El salario, el gran precio a pagar

Evidentemente el tema de un salario por encima de la media es lo que está en boca de todos. Que una organización tenga unas deudas como las que actualmente tiene el FC Barcelona sería del todo insostenible en cualquier otro sector. ¿Qué empresa puede sobrevivir afirmando que el 110% de los ingresos van a los salarios de la plantilla? Y aquí es donde ha entrado el debate de Messi en todo este conflicto. ¿Hasta dónde podemos endeudarnos para mantener al que es el mejor empleado?

Decimos que algo vale lo que el mercado pague. Pero la afirmación del actual presidente del club, Laporta “el club está por encima de cualquier jugador”, nos hace reflexionar. Tener que jugar a la cuerda floja por tener al mejor en tu equipo o vivir la salida de Messi y tratar de construir una nueva etapa: ahí está la dicotomía. ¿Qué impacto puede tener eso en la organización?

La salida de Messi, impacto asegurado

El objetivo de un equipo de fútbol es ganar torneos, premios y eso se hace con jugadores que meten goles y tienen un juego que genera que lleguen esos goles para ganar los partidos. El de una organización es ofrecer un producto o servicio, ganar dinero por ello y crecer como empresa competitiva en el mercado, por marca y como desarrollador de talento. ¿Qué hacemos cuando la marca de la empresa puede no vender tanto sin nuestro empleado estrella? ¿Qué impacto habrá en las ventas por ejemplo de camisetas o publicidad para la organización?

Evidentemente su salida libera a la empresa de tener que asumir un enorme salario, pero también elimina muchos ingresos, con lo que el debate está servido.

La experiencia del empleado nos va a decir mucho sobre cómo ha sido el desarrollo personal y profesional. Pero la marca de una organización la hacen entre otros factores, las personas que por allí dentro van pasando. Y es, precisamente esa experiencia la que nos acerca lo vivido y lo dejado allí. ¿De qué manera ese empleado puede cambiar el devenir de un equipo? Sin tu empleado estrella, debes cuestionarte cómo se va a marcar la nueva estrategia, y cómo funcionará el equipo. Un equipo que ha tenido en Messi una de las piezas claves para muchos de los títulos conseguidos en el club. Hay que levantarse, hay que aprender a caminar de nuevo. Hay que agradecer todo lo conseguido, pero hay que mirar hacia delante. El conjunto siempre debería estar por encima de toda individualidad. Mal que le pese a cualquier culé que ha disfrutado de Messi, incluida yo misma.

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Especialista en Employer Branding y asesora de Gestión del Talento en las empresas. Apasionada de la comunicación, las personas y cómo potenciar sus habilidades. Su objetivo es conectar a las personas en su entorno de trabajo.

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