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Tipos de jefes y cómo actuar ante ellos

Aunque estemos empeñados en cambiar el concepto de jefe, siguen siendo los que gestionan, gobiernan, controlan y organizan. Mejor o peor, tienen la responsabilidad de gestionar un equipo de personas y conseguir llevar a cabo un proyecto. Recursos Humanos trata de tener una visión clara de los diferentes tipos de jefes que nos podemos encontrar.

¿Cuántos tipos de jefes hay?

¿Cuántas personas hay en el mundo? Pues cada uno es de su padre y de su madre. Así que imagina cuántos tipos de jefes hay. Podemos encontrar ciertos patrones, pero cada persona encuentra su fórmula a través de su propia personalidad.

Hablaba hace unos días sobre los diferentes tipos de liderazgo que se pueden detectar en la serie “La Casa de Papel”. Aun siendo ficción, y en algunos casos son radicalizados, seguro que te pueden recordar a algunas personas que conozcas. Algunas características de ellos nos ayudan en algunos momentos y otras son realmente perjudiciales.

Siempre digo que no hay un buen profesional si antes no hemos visto a una buena persona. Así que, para detectar a los buenos jefes, sin lugar a duda, tendrás que buscar a buenas personas. No quieras tiburones en la empresa que busquen que tú ganes más dinero si no quieres de verdad a un tiburón. Los tiburones son depredadores. Tampoco pretendas que alguien déspota sea empático. Sólo has de decidir cómo conseguir tu objetivo.

Otra de mis máximas es que una organización tiene éxito en cuanto sus líderes y mandos intermedios tengan la coherencia que predican para la cultura de la propia compañía. De hecho, cae de arriba abajo la personalidad del jefe y acaba convirtiéndose en la cultura de la empresa. Acaba contagiando a todos. Si te fijas, un jefe inseguro acaba contratando personas en las que no acaba de confiar y se genera un clima de tensión constante. El caso es que ellos mismos acaban criticando a su propio equipo sin saber que ellos son la causa.

Un jefe es el líder, la persona que se ha de poner al frente y tener la responsabilidad de conocer a su equipo, influir y tomar las mejores decisiones para el beneficio de todos. El guía y la luz de esa parcela de la organización. Pero aun no pudiendo analizar cada uno de los posibles jefes que existen, vamos a tratar de comentar los patrones más remarcables.

El jefe autoritario – autocrático

Es fácil que muchos levantemos la mano al afirmar haber tenido uno de estos jefes cerca. Rara vez las personas que han trabajado con un jefe autoritario han afirmado que el ambiente o clima de trabajo fuera bueno. Suelen ser personas inseguras que necesitan reafirmarse constantemente con sus órdenes. No saben delegar y no confían en su gente. No hay colaboración ni consenso, normalmente se ejecutan las órdenes y no hay margen de diálogo. Es difícil la comunicación y no es fácil hacer críticas o presentar alternativas. Suele estar encima para criticar el trabajo, pero rara vez valora o reconoce el esfuerzo.

Tratar con un jefe así no es fácil. Hay que tener inteligencia emocional para que no te contagie. Desde la posición del equipo es complejo, porque no hay cohesión y las tensiones generan incertidumbre, mal ambiente y que las personas no trabajen en equipo. Hay que tratar de escucharle sin contagiarse, ser paciente y no discutir. Hay que buscar la manera de aislar lo máximo la contaminación de ese tipo de jefes y buscar el trabajo en equipo con el liderazgo natural de otro miembro. Por parte de la organización habría que trabajar en el desarrollo de sus habilidades, ayudarle a mejorar esas competencias que no muestra. Pensando en la compañía podrá tomar decisiones sin dejarse llevar por las emociones y será racional, pero pensando en la gestión de personas deberá aprender a trabajar sus habilidades sociales.

El jefe participativo – democrático

Viene a ser lo opuesto al jefe anterior. Trata de escuchar a su equipo, dialoga y negocia con ellos. Le gusta que todos formen parte del proyecto y no es él quien dicta las órdenes sin llegar a un acuerdo participativo. Trabaja por generar un clima de confianza y comunicación pues para él es importante que todos los miembros se sientan a gusto y valorados. La empatía es un rasgo identificativo en estas personas y por ello suelen ser líderes respetados e inspiradores. Las personas fácilmente confían en ellos.

Trabajar con un jefe participativo es fácil, pero debes mostrar compromiso e implicación. Le gustará ver cómo formas parte del proyecto y que aportas. Escucha y opina. Desde la organización fomenta esa conducta y valora sus logros, reconoce el trabajo con su gente y ofrécele la oportunidad de compartir lo que hace con otras personas, como un mentor o formador.

El líder que deja hacer – el amigo

Hay jefes que son más amigos que líderes. Esa línea es compleja pero se deben tener claras las responsabilidades. Un jefe que deja hacer confía y delega pero mezclan el tipo de relación y puede perjudicar el grupo en cuanto no encajes como colega. Delegar mucho puede significar intervenir poco y eso solo es algo positivo cuando el equipo es experto, está implicado y conoce bien su función. Pero en casos en que el equipo necesita un guía puede ser un caos. No todo el mundo es igual y se necesita un cierto soporte y momentos de motivación extra por parte del jefe.

Hay que darle a este jefe ciertas herramientas para que sepa como sacar lo mejor de su equipo, aportarle información esencial para que vea más importancia en la cohesión y la sinergia, que en la camaradería. Dale margen pero enséñale que el control y un feedback forman parte de sus responsabilidades.

El líder carismático – inspirador

Su gran potencial está en su fuerte personalidad. Se centra en las buenas relaciones, en crear buen ambiente, en el hecho de que las personas estén inspiradas y entusiasmadas. Genera entornos de escucha y tiene inteligencia emocional. Sabe detectar el talento de su equipo y les ayuda en su desarrollo. Les motiva para dar lo mejor de sí mismos y busca su propio aprendizaje constantemente.

Es importante no parar con él, le gusta generar creatividad. Suelen tener seguidores de forma natural, pero no a todo el mundo les gusta. Si eres de lo que se ha quedado prendado, será fácil conectar con él, de otro modo te cueste sentirte inspirado. Busca los puntos en común y aporta. Tu creatividad e ingenio también le motivan a él.

El líder inseguro – no líder

A veces nos encontramos con jefes que no han llegado ahí precisamente por sus habilidades. Llevan más tiempo que otros en la empresa o sencillamente son los herederos “naturales” del anterior jefe. Caer en el error de que cualquier puede ocupar ese cargo, puede llevar a la organización a desaparecer o incluso a permanecer con el peor itinerario posible haciendo que constantemente se tomen erróneas decisiones.

El jefe inseguro no se sentirá cómodo y necesitará constantemente ayuda, implícita o explícitamente. Pedirá colaboración del grupo, pero lo hará no por incluirles, sino por necesidad y falta de confianza en sí mismo. Eso puede perjudicar seriamente al conjunto, pues su falta de liderazgo puede llegar a convertir al equipo en un barco a la deriva. Trata de dotarlo de aquellas habilidades que saquen lo mejor de él, que le aporten confianza y seguridad.

Ahora que conoces algunos de los patrones, ¿has identificado a alguna persona en tu organización? ¿Qué vas a hacer para mejorar a los jefes de tu empresa?

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Especialista en Employer Branding y asesora de Gestión del Talento en las empresas. Apasionada de la comunicación, las personas y cómo potenciar sus habilidades. Su objetivo es conectar a las personas en su entorno de trabajo.

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